Cuando mucho sabor es demasiado

Arroz seco con verduras

En la búsqueda del caldo perfecto, llevo unas semanas experimentando con diversas formas de preparar caldos y fondos. Y hoy he traspasado el umbral de lo sabroso a lo excesivo.

El caldo para el arroz de la foto de entrada lo elaboré con kilo y medio de pollo, dos puerros y dos zanahorias, todo ello bien dorado antes de cocer, añadiendo también unos huesos de jamón (a la venta en Mercadona, de la marca Incarlopsa), que doré en el horno durante 20 minutos.

Tras una hora y media de cocción en la ultrarrápida, filtré el caldo resultante, lo guardé en la nevera y al día siguiente lo desgrasé y reduje hasta el 75% del volumen inicial, para guardar en un tupperware de 1 litro.

Hoy preparé un sofrito de pimiento rojo y verde, calabacín, un diente de ajo y usé el litro de caldo para preparar un arroz seco con dos tazas de arroz. El resultado, aunque magnífico de aspecto, fue totalmente incomestible. Con un sabor que de intenso resultaba agreste y que probablemente había concentrado la sal del jamón en demasía (no había puesto más que una pizca de sal para facilitar el dorado del sofrito en la paella). Una autentica lástima, porque el color del caldo era realmente espectacular y el aspecto del arroz fráncamente magnífico.

Arroz en paella terminado

Para la próxima, probaré a poner menos huesos de jamón, o a poner los huesos en agua en la nevera durante 24 ó 48 horas con varios cambios de agua (como si de un bacalao se tratase). Concentrar menos el caldo (o diluirlo) me temo que tendría como resultado precisamente un arroz de color desvaído que es lo que lucho por evitar. En definitiva, un fracaso más, pero se aprende más de los fracasos que de los éxitos. Y en eso andamos.

pisto

Canelones a la Catalana: el fracaso

canelones a la catalana

Un buen amigo me decía ayer que había comido unos buenos canelones en Els Tinars (un restaurante cerca de Llagostera), lo que reavivó una curiosidad que ya tuve hace tiempo cuando le pregunté a Lurka a propósito de la receta de los canelones a la catalana. Como Lurka no fue de gran ayuda en aquella ocasión, ayer recurrí a San Google y terminé haciendo algo como lo siguiente:

Doré una cebolla pequeña cortada fina, añadí 250 gramos de carne de ternera, 250 de carne de cerdo y otros 250 de pechuga de pollo, todo picado por el carnicero. Cuando perdió el color de crudo, añadí un vaso grande de vino blanco. Dejé reducir y añadí dos latitas de paté de hígado de cerdo ibérico y lo removí bien. En este punto, tenía abierta una lata de tomate frito Hida pero algo en mi interior me dijo que tomate y paté no iban a pegar muy bien. Así que dejé así la farsa y la utilicé para rellenar la pasta, sobre la que puse unas cucharadas de la salsa de tomate y un poco de bechamel. Sobre todo ello, un poco de queso rallado.

El caso es que resultó demasiado seco. ¿Podría haber pasado la farsa por un robot de cocina hasta dejar una pasta más fina? ¿Debería haber añadido la salsa de tomate sí o sí? ¿Podría haber añadido un poco de bechamel espesita a la farsa para ligarlo todo bien? Me ha quedado la mitad de relleno, que ya está congelando pero me gustaría saber vuestros truquitos para este plato.

pisto