Ensalada de Rábanos y Berberechos

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Últimamente ando dándole vueltas a las verduras, pricipalmente por haber conseguido buenos proveedores, pero también por el reciente descubrimiento de esta colección de vídeos y recetas de Alain Passard, perfecto complemento a su, no menos recomendable, libro.

La que hoy traigo es una receta sencilla y resultona con la que hace poco me agasajó el amigo Joan Merlot en su casa parisina tras una visita a uno de esos estupendos mercadillos ecológicos callejeros que aparecen semanalmente en la capital gala. Una ensalada original, muy del estilo de Michel Bras, que se puede replicar fácilmente y que, además, admite múltiples variaciones. De hecho él la hizo con rábano negro, bastante difícil de encontrar por estas latitudes, pero con el rabanito común, tan habitual en nuestros mercados gracias a la afición de los rumanos, queda estupenda.

Ingredientes:
- Rábanos (si es rábano negro uno o dos, si son ranbanitos rojos… pues muchos, dependiendo del grosor de estos)
- 1 tomate con mucha carne y pocas pepitas, pelado y troceado.
- Unas hojas de ruccola, ruqueta o jaramago (todo es lo mismo, pero no será por nombres), también se puede sustituir por el verde de la cebolleta o por albahaca, menta o hierbabuena. dad rienda suelta a vuestra imaginación.
- Shiso en polvo, o condimento de shiso (no es indispensable, pero le da un punto diferente a la sal)
- Berberechos, (los de lata son estupendos, pero si los haces frescos al vapor, pues mejor que mejor)
- Vinagre (para este plato a mi me gusta el de arroz pero, como siempre, el que prefiráiso tengáis más a mano)
- Aceite de oliva

Elaboración:

Se cortan los rábanos en láminas y se hace una base con ellos en el fondo del plato. Se trocea el tomate en dados pequeños y se dispone encima, lo mismo que las hojas de ruccola y los berberechos. Se aliña con shiso, aceite y vinagre. Y se devora con fruición.

Ni que decir tiene que si no os apetece poner el rábano en láminas sino en gajos y en un bol en vez de en un plato… pues vosotros mismos. El resultado es el mismo solo que no que da tan bonito.

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Que os aproveche…

Nopisto

Los Guisantes de L’Oustau de Baumanière

Esta entrada debería haber sido publicada hace unos meses, cuando estábamos en plena temporada de guisantes, pero …

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Al grano, la pasada primavera tuve la suerte de encontrar un pequeño productor local de guisantes, una de mis pasiones, al que poco a poco le fui comprando prácticamente toda la producción. Fue justo a mitad de temporada cuando el New York Times publicó la receta de guisantes de L’Oustau de Baumanière -uno de esos restaurantes que uno deseaba visitar antes de morir pero que lamentablemente ha cambiado de cocinero, ha subido precios… y he perdido la oportunidad de visitarlo-  y no pudo aparecer en mejor  momento.

La receta original utiliza poitrine paysanne (una especie de panceta curada provenzal) y la del NYT  panceta sin curar o bacon como elemento sólido,  pero yo prefiero usar papada curada y cocida al estilo de la que elabora Robin Food.

Ingredientes:

-1,5 cucharadas de AOVE
-1 cucharada de buena mantequilla (muy importante, los guisantes adoran la mantequilla)
-200 gr de papada de cerdo curada.
-3 cebolletas, partes blancas y verdes claras, finamente cortadas.
-250 gr de guisantes (opcionalmente repelados*).
-2 ó 3 cucharadas de caldo de pollo o ternera (también vale el de cocer la papada).

-Sal y pimiento recién molida.
-2 cogollos de lechuga cortados longitudinalmente en cuartos.*Nota: Lo guisantes pequeños no necesitan ser repelados. Para pelar los grandes deben sumergirse 20 segundos en agua hirviendo secarlos y sumergirlos en agua helada y volver a secar. Pellizcar ligeramente cada guisante hasta que se separe la piel. Reservar el guisante y tirar la piel.

Preparación:

En una sartén mezclar el aceite y la mantequilla. Cuando esta se derrita añadir la papada o panceta y saltear unos dos minutos hasta que se dore.
Añadir la cebolleta y los guisantes y saltear un minuto. Añadir el caldo y sazonar con la sal y la pimienta. Tapar, reducir el fuego y cocinar hasta que los guisantes se templen y queden tiernos ( paso que durará entre 1 y 3 minutos, dependiendo de la frescura de los guisantes).

Añadir los cogollos de lechuga. Remover y separar del fuego y servir inmediatamente.

A mí me gusta ponerles una yema de huevo apenas escalfada por encima y ligarlo como si se tratase de una carbonara. Pero este último paso es opcional.

Ni que decir tiene que el resultado del plato depende de la calidad de los guisantes. Así que mejor esperaros a la primavera para probar esta receta.

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Queremos dedicar esta receta de guisantes a la excelente iniciativa de Intermon Oxfam para que el único hambre que exista en el mundo sea el hambre de justicia. Guisantes para 7000 millones.

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