Garbanzos con butifarra y pimientos asados

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Desde que en setiembre desayunamos en el Pinotxo de la Boquería unos garbanzos con butifarra tenía yo ganas de hacer algo con estos ingredientes. Así que aprovechando que ayer podía almorzar en casa aunque no disponía de demasiado tiempo, me puse manos a la obra. Tomé un bote de garbanzos castellanos ya cocidos (es difícil encontrar conserva de garbanzo castellano, aunque alguna marca existe) y una butifarra negra de Can Pistraques. Pelé la butifarra, la corté en rodajas y la mitad de las rodajas las pasé por la sartén dejando que se tostaran y quedaran crujientitas, momento en que las aplasté con la cuchara de madera y añadí los garbanzos escurridos (aunque estos no tenían mucho que escurrir). Sin dejar de remover, añadí el resto de rodajas de butifarra y dejé que se fueran deshaciendo con el calor. En el último segundo, añadí medio bote de pimientos asados Hida con tomate y AOVE y, en cuanto tomaron temperatura, los serví. Lo acompañamos con un resto de La Reserve de Leoville Barton 1999 que habíamos abierto el domingo, aunque me gusta más el maridaje con espumoso del Pinotxo. A ser posible de Reims o alrededores ;-)

Ah, sí, el resultado final:

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La cena romántica como prolegómeno…

La Asociación Española para la Salud Sexual (menos mal que hay alguien que vela por nuestra felicidad) acaba de publicar un estudio en el que se destaca que uno de cada tres españoles elige una cena romántica como prolegómeno para un encuentro sexual.

La noticia, en concreto, dice lo siguiente:

El prolegómeno al acto sexual preferido por uno de cada tres españoles es una cena romántica, según se desprende de una encuesta realizada por Sigma Dos para la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS) presentada hoy por su presidente, Ignacio Moncada, y el sexólogo Angel Ruiz Ejarque en Madrid.

Los canarios son los que consideran que la cena es el mejor preámbulo a un encuentro sexual, ya que en esta Comunidad Autónoma se decantan por esta opción el 43,4 por ciento, seguidos de los catalanes (34,6%), gallegos y asturianos (34,5%) y murcianos (34,1%), los baleares (33,2%), los navarros (33%) y los castellanomanchegos y los extremeños (32,4%).

(…)

Sin embargo, los murcianos son los primeros en el ránking de los que afirman haber invitado a una cena a su pareja, sea o no estable, como prólogo al sexo, ya que lo aseguran el 68,1 por ciento de los encuestados, seguidos de los valencianos (66,4%), frente a los navarros, de los que sólo el 38,5 por ciento ha invitado con fines sexuales.

Lo que pasa, ahora que lo pienso, es que con la tripa llena lo mejor que se puede hacer es pasear, y no precisamente ajetrear el corazón o desviar la sangre del estómago a otras zonas menos pudendas. Con lo que puedes acabar infartado o con un corte de digestión.

Digan que sí, lo mejor que se puede hacer es tener el encuentro sexual antes de ir a cenar. Y luego te pones delante del mantel a disfrutar de la gastronomía. Además, ¿quién puede concentrarse en comer y beber bien cuando tiene la cabeza en lo que viene detrás del prolegómeno.

No obstante, y ya que el tema va de cenas románticas, ¿Qué es para vosotros una cena romántica?

pisto

Esquilmando atunes

Hay noticias que me sobrecogen. Que estamos esquilmando los mares es un hecho tan cierto que cada vez que voy al mercado y compro pescado me siento en cierta forma culpable por contribuir a este genocidio.

El furor por el sushi, el agotamiento de los caladeros, el peligro de extinción, los parques eólicos a pie de costa, el difícil desarrollo de una industria que gira en torno a un sistema de pesca artesanal como es la almadraba… Más allá de la lata de atún como complemento de ensalada, el atún se ha convertido en los últimos años en un producto delicatessen o gourmet con todo lo que eso conlleva. Ya le tocó este verano a la anchoa y lo próximo es la merluza.

Pensaba contaros esta semana lo que hice con esta impresionante ventresca que compré el pasado sábado en el mercado.
Ventresca

Pero ahora me da pudor.

Nopisto

Le Beaujolais Nouveau est arrivée!!!

Hoy es tercer jueves de noviembre, día en que llega a las estanterías de toda Francia (y buena parte del mundo) un vino que es el mejor ejemplo de marketing agroalimentario que se nos puede venir a la cabeza. El Beaujolais Nouveau.

Un vino que ya estaba presente en los tebeos de Mortadelo y Filemón que leía cuando crio. Y que no es otra cosa que un vino simple de gamay realizado por maceración carbónica. Un método que, por otra parte, es el mismo que el de los vinos cosecheros de Rioja.

El Beaujolais Nouveau representa la entrada en el invierno vinícola, en la vuelta a los tintos tras la canícula veraniega, y en la celebración de la vendimia que tuvo lugar apenas dos meses atrás.

Lástima que, con todos estos pretextos, se comercialicen muchas botellas de mal vino, o vin de merde como un periodista francés se atrevió a calificarlo en el diario francés Lyon Mag.

Es una lástima que los vinos del Beaujolais tengan tan mala fama debido a las elaboraciones poco escrupulosas de algunos productores de Beaujolais Nouveau. Pero la realidad es que en la zona, los vinos de la calidad Beaujolais Villages son verdaderamente interesantes. A España llegan los Morgon (es uno de los pueblos ó villages de Beaujolais) de Marcel Lapierre o Dominique Piron, así como un fantástico Chenas (otro pueblo) también de Dominique Pirón.

Los buenos vinos de Beaujolais son vinos frescos, muy frutales, con buena acidez y bastante florales. Tienen precios comedidos (entre los 7 y los 15 euros) y, lo mejor de todo, aunque están muy golosos recién embotellados, los de los mejores productores envejecen magníficamente.

pisto

Pochas con cocochas

Pochas con cocochas

Cacofónico nombre para una receta ¿verdad?, pues por lo menos es conciso y define exactamente lo que es el plato. Algún día os hablaré de los nombres de los platos, que tienen lo suyo.

El caso es que hace un par de semanas, hojeando Metrópoli encontré esta receta a manos de Carlos Posadas y me llamó la atención, así que el domingo decidí descongelar unas pochas que tenía guardadas desde septiembre y guisarlas a la manera tradicional, esto es ponerlas a cocer unicamente con verduras (pimiento, tomate, zanahoria, cebolla y puerro) que una vez cocidas trituré y pasé por el chino para que espesase el caldo.

Por otra parte y con unas cocochas de bacalao (el presupuesto no dá para las de merluza de la receta original), previamente desaladas, procedí a elaborar un pil-pil clásico, dorar brevemente ajo y guindilla, añadir las cocochas y tras unos minutos retirar del fuego para, una vez templadas(!), empezar a dar vueltas siempre en el mismo sentido hasta que ligue la salsa.

Por último ponemos las cocochas sobre las pochas y calentamos juntos para que se mezclen los sabores y el trabado pil-pil proporcione una sedosa textura. Si los dejais reposar de un día para otro el placer se multiplica (Dios premia a los pacientes).

Que lo disfruteis.

Nopisto