Esquilmando atunes

Hay noticias que me sobrecogen. Que estamos esquilmando los mares es un hecho tan cierto que cada vez que voy al mercado y compro pescado me siento en cierta forma culpable por contribuir a este genocidio.

El furor por el sushi, el agotamiento de los caladeros, el peligro de extinción, los parques eólicos a pie de costa, el difícil desarrollo de una industria que gira en torno a un sistema de pesca artesanal como es la almadraba… Más allá de la lata de atún como complemento de ensalada, el atún se ha convertido en los últimos años en un producto delicatessen o gourmet con todo lo que eso conlleva. Ya le tocó este verano a la anchoa y lo próximo es la merluza.

Pensaba contaros esta semana lo que hice con esta impresionante ventresca que compré el pasado sábado en el mercado.
Ventresca

Pero ahora me da pudor.

Nopisto

 

Le Beaujolais Nouveau est arrivée!!!

Hoy es tercer jueves de noviembre, día en que llega a las estanterías de toda Francia (y buena parte del mundo) un vino que es el mejor ejemplo de marketing agroalimentario que se nos puede venir a la cabeza. El Beaujolais Nouveau.

Un vino que ya estaba presente en los tebeos de Mortadelo y Filemón que leía cuando crio. Y que no es otra cosa que un vino simple de gamay realizado por maceración carbónica. Un método que, por otra parte, es el mismo que el de los vinos cosecheros de Rioja.

El Beaujolais Nouveau representa la entrada en el invierno vinícola, en la vuelta a los tintos tras la canícula veraniega, y en la celebración de la vendimia que tuvo lugar apenas dos meses atrás.

Lástima que, con todos estos pretextos, se comercialicen muchas botellas de mal vino, o vin de merde como un periodista francés se atrevió a calificarlo en el diario francés Lyon Mag.

Es una lástima que los vinos del Beaujolais tengan tan mala fama debido a las elaboraciones poco escrupulosas de algunos productores de Beaujolais Nouveau. Pero la realidad es que en la zona, los vinos de la calidad Beaujolais Villages son verdaderamente interesantes. A España llegan los Morgon (es uno de los pueblos ó villages de Beaujolais) de Marcel Lapierre o Dominique Piron, así como un fantástico Chenas (otro pueblo) también de Dominique Pirón.

Los buenos vinos de Beaujolais son vinos frescos, muy frutales, con buena acidez y bastante florales. Tienen precios comedidos (entre los 7 y los 15 euros) y, lo mejor de todo, aunque están muy golosos recién embotellados, los de los mejores productores envejecen magníficamente.

pisto

 

Pochas con cocochas

Pochas con cocochas

Cacofónico nombre para una receta ¿verdad?, pues por lo menos es conciso y define exactamente lo que es el plato. Algún día os hablaré de los nombres de los platos, que tienen lo suyo.

El caso es que hace un par de semanas, hojeando Metrópoli encontré esta receta a manos de Carlos Posadas y me llamó la atención, así que el domingo decidí descongelar unas pochas que tenía guardadas desde septiembre y guisarlas a la manera tradicional, esto es ponerlas a cocer unicamente con verduras (pimiento, tomate, zanahoria, cebolla y puerro) que una vez cocidas trituré y pasé por el chino para que espesase el caldo.

Por otra parte y con unas cocochas de bacalao (el presupuesto no dá para las de merluza de la receta original), previamente desaladas, procedí a elaborar un pil-pil clásico, dorar brevemente ajo y guindilla, añadir las cocochas y tras unos minutos retirar del fuego para, una vez templadas(!), empezar a dar vueltas siempre en el mismo sentido hasta que ligue la salsa.

Por último ponemos las cocochas sobre las pochas y calentamos juntos para que se mezclen los sabores y el trabado pil-pil proporcione una sedosa textura. Si los dejais reposar de un día para otro el placer se multiplica (Dios premia a los pacientes).

Que lo disfruteis.

Nopisto

 

Abraham Boca

Abraham Boca

“Entre los antiguos griegos era costumbre preguntar al oráculo. Nosotros preferimos el chat, que es como un oráculo de andar por casa, sin vuelo de aves, sin tiro de piedras y sin entrañas humeantes. Lo más semejante a un oráculo que corre hoy día por Internet (esa red sin océano donde se pesca sin cebo y sin caña) son los diálogos que Abraham García mantiene con sus admiradores en el chat de El Mundo todos los miércoles. Más que diálogos, son duelos verbales, exhibiciones de esgrima literaria, partidas simultáneas de ajedrez de un maestro que es capaz de cocinar con una mano mientras escribe con la otra.”

Escribe David Torres en el prólogo del libro que acaba de publicar nuestro admirado Abraham García en el que recopila lo mejor de sus apasionantes encuentros semanales, y como yo no lo sé decir mejor pues así lo dejo.

Aqui teneis el regalo perfecto para las próximas navidades.

Que aproveche

Nopisto

 

El rollo de carne de la abuela Asunción

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El pasado domingo, imbuído de nostalgia, me lancé a hacer uno de los pocos platos que recuerdo de los que cocinaban mis abuelas, en este caso de mi abuela Asunción. Como ingredientes se necesita medio kilo de carne jugosa de ternera, un cuarto de kilo de carne de cerdo, todo ello picado dos veces por el carnicero. Se amasa bien con las manos, se añaden cien gramos de jamón picadito de la mejor calidad que te puedas permitir y se salpimenta, tras lo que se añade una cucharada sopera de pan rallado y se continua amasando. Es necesario amasar un buen rato para que el rollo quede compacto. Finalmente se añade un huevo batido y se continua amasando.

Se le da forma de rollo, como si de una croqueta gigante se tratara y se coloca en una fuente de horno de paredes altas. Se procede a poner pan rallado en un lateral de la fuente de horno y se hace rodar el rollo contra esa pared. Luego se pone pan rallado en el otro lateral y se repite el proceso hasta que queda bien empanado.

Se unta muy ligeramente en aceite y se hornea unos 30-35 minutos a 180 grados. Se sabe que está listo cuando empieza a salir grasa de una grieta de la parte superior. El que se ve en la foto estuvo 40 minutos y, aunque no seco, sí me habría gustado que quedara más rosado. De todos modos, cuando mi abuela hacía esta receta aún no se llevaba lo de comer la carne de otra forma que no fuera totalmente cocinada. Se puede comer recién salido del horno como plato principal, templado como entrada o frío y cortado muy fino como fiambre.

pisto.