Rodaballo al horno

Rodaballo

Sipisto es ese borde que aparece de vez en cuando en los comentarios que hay debajo de los posts y que a pesar de las apariencias en el fondo tiene buena disposición.

Pues bien, el otro día me propuso buscar un rodaballo de dimensiones monstruosas para cocinarlo en su casa, yo ponía el bicho y él la casa y el vino. Y con el espíritu deportivo que me caracteriza recogí el guante que tan sibilinamente me arrojaba y salí disparado a Ernesto Prieto en busca del mayor ejemplar disponible del rey de los mares.

No tuve demasiada suerte ya que las piezas que tenían eran de unos 1,2 Kg, que es una cantidad suficiente para cuatro personas, pero no la monstruosidad que buscaba. Por lo menos no eran un insulsos ejemplares de piscifactoría. Eso si me emplazaron a encargarlo de antemano para la próxima ocasión.

Ya en casa de Sipisto hicimos unas patatas panadera confitando estas en la sartén para luego hacer una cama en la bandeja del horno disponiendo encima el rodaballo con la parte oscura para abajo y metiendo en el horno a 200ºC.

Por otro lado, en una sartén aparte, freimos unos cuantos ajos con guindilla a los que fuera del fuego añadimos pimentón y vinagre, que incorporamos al rodaballo unos cinco minutos antes de que finalizase la cocción, habíamos calculado media hora por cada kilogramo que pesase el animal.

Una vez trascurrido este tiempo sacamos el rodaballo y recojimos todos los jugos en la sartén para reducirlos al fuego y añadírselos de nuevo al rodaballo, aportándo un contrapunto sabroso a las magras carnes y sus gelatinosas extremidades.

ya en la mesa Sipisto cumplió lo prometido y se sacó de la chistera dos Chassagne-Montrachet de Ramonet 96 y 99 respectivamente que hicieron los honores como dos campeones, mientras que Sipisto y yo discutímos por los lomos de la parte oscura, la más sabrosa; para terminar salomonicamente repartiéndonos el rodaballo de manera trasversal en vez de longitudinal.

Nopisto

Garbanzos con butifarra y pimientos asados

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Desde que en setiembre desayunamos en el Pinotxo de la Boquería unos garbanzos con butifarra tenía yo ganas de hacer algo con estos ingredientes. Así que aprovechando que ayer podía almorzar en casa aunque no disponía de demasiado tiempo, me puse manos a la obra. Tomé un bote de garbanzos castellanos ya cocidos (es difícil encontrar conserva de garbanzo castellano, aunque alguna marca existe) y una butifarra negra de Can Pistraques. Pelé la butifarra, la corté en rodajas y la mitad de las rodajas las pasé por la sartén dejando que se tostaran y quedaran crujientitas, momento en que las aplasté con la cuchara de madera y añadí los garbanzos escurridos (aunque estos no tenían mucho que escurrir). Sin dejar de remover, añadí el resto de rodajas de butifarra y dejé que se fueran deshaciendo con el calor. En el último segundo, añadí medio bote de pimientos asados Hida con tomate y AOVE y, en cuanto tomaron temperatura, los serví. Lo acompañamos con un resto de La Reserve de Leoville Barton 1999 que habíamos abierto el domingo, aunque me gusta más el maridaje con espumoso del Pinotxo. A ser posible de Reims o alrededores ;-)

Ah, sí, el resultado final:

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La cena romántica como prolegómeno…

La Asociación Española para la Salud Sexual (menos mal que hay alguien que vela por nuestra felicidad) acaba de publicar un estudio en el que se destaca que uno de cada tres españoles elige una cena romántica como prolegómeno para un encuentro sexual.

La noticia, en concreto, dice lo siguiente:

El prolegómeno al acto sexual preferido por uno de cada tres españoles es una cena romántica, según se desprende de una encuesta realizada por Sigma Dos para la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS) presentada hoy por su presidente, Ignacio Moncada, y el sexólogo Angel Ruiz Ejarque en Madrid.

Los canarios son los que consideran que la cena es el mejor preámbulo a un encuentro sexual, ya que en esta Comunidad Autónoma se decantan por esta opción el 43,4 por ciento, seguidos de los catalanes (34,6%), gallegos y asturianos (34,5%) y murcianos (34,1%), los baleares (33,2%), los navarros (33%) y los castellanomanchegos y los extremeños (32,4%).

(…)

Sin embargo, los murcianos son los primeros en el ránking de los que afirman haber invitado a una cena a su pareja, sea o no estable, como prólogo al sexo, ya que lo aseguran el 68,1 por ciento de los encuestados, seguidos de los valencianos (66,4%), frente a los navarros, de los que sólo el 38,5 por ciento ha invitado con fines sexuales.

Lo que pasa, ahora que lo pienso, es que con la tripa llena lo mejor que se puede hacer es pasear, y no precisamente ajetrear el corazón o desviar la sangre del estómago a otras zonas menos pudendas. Con lo que puedes acabar infartado o con un corte de digestión.

Digan que sí, lo mejor que se puede hacer es tener el encuentro sexual antes de ir a cenar. Y luego te pones delante del mantel a disfrutar de la gastronomía. Además, ¿quién puede concentrarse en comer y beber bien cuando tiene la cabeza en lo que viene detrás del prolegómeno.

No obstante, y ya que el tema va de cenas románticas, ¿Qué es para vosotros una cena romántica?

pisto

Esquilmando atunes

Hay noticias que me sobrecogen. Que estamos esquilmando los mares es un hecho tan cierto que cada vez que voy al mercado y compro pescado me siento en cierta forma culpable por contribuir a este genocidio.

El furor por el sushi, el agotamiento de los caladeros, el peligro de extinción, los parques eólicos a pie de costa, el difícil desarrollo de una industria que gira en torno a un sistema de pesca artesanal como es la almadraba… Más allá de la lata de atún como complemento de ensalada, el atún se ha convertido en los últimos años en un producto delicatessen o gourmet con todo lo que eso conlleva. Ya le tocó este verano a la anchoa y lo próximo es la merluza.

Pensaba contaros esta semana lo que hice con esta impresionante ventresca que compré el pasado sábado en el mercado.
Ventresca

Pero ahora me da pudor.

Nopisto

Le Beaujolais Nouveau est arrivée!!!

Hoy es tercer jueves de noviembre, día en que llega a las estanterías de toda Francia (y buena parte del mundo) un vino que es el mejor ejemplo de marketing agroalimentario que se nos puede venir a la cabeza. El Beaujolais Nouveau.

Un vino que ya estaba presente en los tebeos de Mortadelo y Filemón que leía cuando crio. Y que no es otra cosa que un vino simple de gamay realizado por maceración carbónica. Un método que, por otra parte, es el mismo que el de los vinos cosecheros de Rioja.

El Beaujolais Nouveau representa la entrada en el invierno vinícola, en la vuelta a los tintos tras la canícula veraniega, y en la celebración de la vendimia que tuvo lugar apenas dos meses atrás.

Lástima que, con todos estos pretextos, se comercialicen muchas botellas de mal vino, o vin de merde como un periodista francés se atrevió a calificarlo en el diario francés Lyon Mag.

Es una lástima que los vinos del Beaujolais tengan tan mala fama debido a las elaboraciones poco escrupulosas de algunos productores de Beaujolais Nouveau. Pero la realidad es que en la zona, los vinos de la calidad Beaujolais Villages son verdaderamente interesantes. A España llegan los Morgon (es uno de los pueblos ó villages de Beaujolais) de Marcel Lapierre o Dominique Piron, así como un fantástico Chenas (otro pueblo) también de Dominique Pirón.

Los buenos vinos de Beaujolais son vinos frescos, muy frutales, con buena acidez y bastante florales. Tienen precios comedidos (entre los 7 y los 15 euros) y, lo mejor de todo, aunque están muy golosos recién embotellados, los de los mejores productores envejecen magníficamente.

pisto