Encrudo Fanzine Gastronómico
por pisto
Descubrí Encrudo gracias a un tuit de El Pingüe. Para que luego digan que Twitter no sirve para nada. En seguida me puse en contacto con él para preguntarle dónde se podía uno hacer con un ejemplar. Pocos días después tenía un sobre en mi buzón y... qué gusto. Qué belleza ese blanco y negro sobre papel impuro, el aroma de lo muy bien ejecutado sin necesidad de papel del caro. Tanto couché malgastado a diario ha terminado por desprestigiarlo, y un pequeño fanzine como Encrudo transpira autenticidad por todos y cada uno de sus poros de imperfección reciclada.
No encontrarán en Encrudo el enésimo refrito de notas de prensa, el relato del estómago agradecido ni mamporrería gastrocanapera. No. En Encrudo van a encontrar textos, ilustraciones, algúna historia con formato de viñeta. Algunas les entretendrán, otras les harán reír, las más les harán pensar, que no es poco en estos tiempos de empobrecimiento cultural y reciclaje del párrafo ya escrito.
¿Cómo conseguirlo? La idea es no quedárselo, que circule. Yo enviaré el mío (con pesar). Entre mis deseos para 2012, que un ejemplar se cruce en su camino.
pisto
pd: tienen un blog y hasta una página en facebook
Arte e Vino: Vocal Jazz & Champagnes Pinot Noir 2002
por nopisto
Aunque pueda parecer que se nos ha tragado la tierra, a tenor de la frecuencia con la que actualizamos este blog, nada más lejos de la realidad. Seguimos enfrascados en mil proyectos, muchos de ellos relacionados con la gastronomía, y alguno tan divertido como la colaboración que hemos realizado con el Padrino Weirdo con quien hemos preparado una selección conjunta para su club de vinos consistente en juntar un CD de jazz vocal con tres botellas de champagne elaborado exclusivamente con pinot noir. Toda la información la podréis encontrar en la web de Weirdo.
La parte musical ha corrido a cargo nuestro para lo que hemos grabado un CD de edición limitada titulado It Don’t Mean a Thing If It Ain’t Got That Swing, una recopilación de temas de jazz vocal elaborado para la Famgilia Tragus. La selección procede exclusivamente de los discos de mi colección, en su mayor parte ediciones originales de los 60, por lo que en ocasiones se podrá escuchar algún pequeño ruidito que en nada empaña el sonido original y que, personalmente, creo que aporta a la grabación un agradable toque vintage. El leitmotiv del disco son las versiones vocales de temas clásicos del Jazz que espero disfruten, tanto los conocedores de los originales como los neófitos para los que, al ser cantados, resultarán más accesibles.
A continuación tenéis la play list para, si no podéis acceder al disco, por lo menos poder buscar los temas por esos programas de Dios.
MILESTONES. Mark Murphy
Here we go now… Milestones, los tonos de Miles, fue la primera incursión de Miles Davies en el Jazz modal abriendo con ello un nuevo camino que culminaría con el magistral Kind of Blue. Puede que Mark Murphy sea mi cantante favorito, de ahí la abundancia de temas suyos en este disco. La elegancia con la que toma la difícil pieza de Davies y la hace suya es uno de los argumentos que refuerzan esta preferencia.
SO WHAT. Eddie Jefferson
El tema que abre el ya mencionado Kind Of Blue se transforma en todo un foot stomper de la mano del gran Eddie Jefferson quien lo adopta y lleva a su terreno como si del mismo compositor se tratase.
THE SIDEWINDER. Woody Herman and the Herd
El tema de jazz más vendido de la historia, todo un cañonazo que puso a Lee Morgan en las listas de éxitos es transformándolo en lo más parecido a una pop star dentro del jazz, lamentablemente duró poco y apenas unos años después fallecería trágicamente. WoodyHerman fue, ante todo, un hombre de orquesta, su verdadera pasión, pero también un fino instrumentista que ejerció también como cantante, en un estilo lleno de humor.
TAKE FIVE. Carmen McRae and Dave Brubeck
Han pasado 40 años y Take Five sigue tan implacable como siempre, con su fascinante ritmo pegadizo y vacilón en 5x4. Dave Brubeck siempre fue acusado de ser un grandísimo pianista, muy técnico pero falto de swing. Quizá por ello supo retomar su gran tema con la ayuda de toda una gran dama que aporta todo el swing que le falta junto con la letra que compuso Lola, la esposa de Brubeck.
DAT DERE. Oscar Brown Jr
Oscar Brown Jr, uno de los más grandes intérpretes del Jazz de los 60, toma el clásico Dat Dere de Bobby Timmons, el ahora olvidado pianista y compositor de clásicos como Moanin, y lo transforma en una entrañable conversación entre un padre y su balbuceante hijo que empieza a señalar el mundo que le rodeá ....That There (lo cogéis)
LONESOME ROAD. Pat Bowie
Uno de los más famosos stardards de los años 20 perfectamente adaptado y actualizado por la semidesconocida Pat Bowie y la inestimable ayuda del saxofonista Charles McPherson. Toda una delicatesen.
GEORGE BENSON. A Foggy Day
El joven George Benson era todo un prodigio, un fino y elegante guitarrista que además contaba con una agradable voz que le garantizaban una tan prometedora como poco lucrativa carrera, por lo que pronto decidió abandonar el jazz en beneficio del crossover más comercial. En su primer álbum realizó esta encantadora versión del clásico de Gerswing que nos transporta directamente a un paseo por el Londres más neblinoso mientras lamentamos la pérdida de encanto del museo británico. Pero tranquilos porque al final brilla el sol.
KING PLEASURE. I’m In the Mood for Love
Al contrario de la mayoría de los temas de este CD que son adaptaciones vocales de clásicos del jazz esta es la versión original del famoso Moody’s Mood for love que hiciera famoso James Moody junto a Eddie Jefferson. En este caso es King Pleasure, uno de los grandes supervivientes del jive de los 40, se acompaña de Blossom Deary para construir una de las más bellas piezas de jazz vocal jamás escritas.
NOW IS THE TIME. Eddie Jefferson
Uno de los temas más clásicos y reconocibles del Be Bop convertido en todo un homenaje a su creador Charlie Parker de la mano de Eddie Jefferson y su inseparable James Moody que, si bien no llegan a las cotas de velocidad de Bird, si que le aportan un toque más accesible para los profanos del bop.
ON THE RED CLAY. Mark Murphy
Aunque su época de apogeo fueron los 60, durante los 70 Mark Murphy siguió publicando en el pequeño sello Muse, aportando preciosas adaptaciones de algunos de los nuevos temas que grandes como Freedie Hubbard seguían componiendo ante la incomprensión del gran público que cada vez se alejaba más del Jazz.
MY FAVOURITE THINGS. Al Jarreau
Un guiño a nuestro Padrino, confeso admirador de Jarreau quien convierte una ñoñada de tema procedente del musical Sonrisas y lágrimas en un reconocible standard del mejor jazz vocal. Aunque sin llegar a los límites de originalidad de la versión que hizo el gran Coltrane.
MOONDANCE. Grady Tate
Una de las más grandes canciones de Van Morrison trasladado y sublimado al jazz más bailable y elegante por uno de los más finos estilistas del género. Inmarcesible.
THE GIRL FROM IPANEMA. Lou Rawls
Antes de saborear el éxito en Philadelphia, de la mano de los productores Gumble and Huff, Lou Rawls fue un elegante crooner que llenaba de soul y blues temas tan dispares como esta, deliciosamente chulesca, Garota de Ipanema que interpreta ante la complicidad de un público rendido a sus encantos.
THE DUCK. John Hendricks
La bossanova llegó a mediados de los 60 a los USA y se convirtió en un fenómeno del que prácticamente ningún artista pudo escapar. No todas las adaptaciones fueron grandes pero siempre había finos estilistas como John Hendricks que sabían hacer suyos y salir airosos de temas tan complejos como el vacilón O Pato originario de Joao Gilberto.
DO IT THE HARD WAY. Chet Baker
Uno de los temas más reconocibles de la faceta más comercial de Chet Baker en la que si bien no brillaba tanto como en la de trompetista, su limitada voz poseía una personalidad y encanto que convertía un defecto en virtud.
FEELING GOOD. Frank Cunimondo Trio feat Lynn Marino
Lynn Marino es otra lánguida y meliflua cantante de voz gatuna que apenas pasó sin pena ni gloria pero que sorprendentemente convierte en algo mágico esta versión del inmortal feeling good.
SUNNY. James Brown
Poca gente conoce la faceta jazzistíca de James Brown, que en realidad es casi tán prolífica como su discografía Soul. En esta ocasión el padrino del Soul le aporta un toque funky al elegante Dee Felice Trio con la impagable aportación de Marva Whitney.
IT’S LIKE LOVE. Mark Murphy
Elegancia, swing y saveur fair se juntan en este inmortal It’s Like Love donde el genio de Murphy establece un paralelismo del primer acercamiento galante con el primer sorbo de un very lovely wine… Como para no sucumbir.
COTTON TAIL. Ella Fitzgerald and Duke Ellington
La gran Ella, reina indiscutible del scatt, al final de su carrera no poseía la fuerza de los primeros tiempos, pero no había perdido un ápice de clase como demuestra en esta adaptación de un clásico de los 40 junto a su compositor, el gran Duke Ellington.
IT DON’T MEAN A THING IF YOU AIN’T GOT THAT SWING. Dianne Schuur
Una de las más avezadas discípulas de Fitzgerald retoma, transforma y triunfa con esta genial adaptación del clásico de Ellington y es que realmente no valéis nada si no habéis llegado al final de este CD sin haber agarrado el swing.
Sartenes
por pisto
Sobre las sartenes no está todo escrito, ni mucho menos. Los foodies quizá le dedicamos mucho tiempo a pensar y hablar de nuestros cuchillos, o en ese ingrediente que es la clave de un plato pero las sartenes, las más plebeyas en las cocinas, reciben poca atención a pesar de su decisivo papel en el resultado final.
El recuerdo más antiguo que tengo de una sartén es de aquellas sartenes de chapa fina que, a base del uso reiterado sobre un fogón de gas butano había adquirido no ya una pátina sino una costra negruzca. En esas sartenes freían nuestras madres filetes y croquetas y cuajaban francesas y tortillas de patata.
Llegó el teflón y las viejas sartenes de chapa nos parecieron, de súbito, una reliquia y un atraso. Había llegado el antiadherente y no nos lo conseguimos despegar ni a tiros. Porque si bien es cierto que una sartén con recubrimiento de teflón es una maravilla durante los primeros usos, pronto el teflón parece perder sus casi-milagrosas propiedades. Por una vía dura -maltratando sartenes hasta dejarlas inservibles- aprendimos a no usar el nana para limpiarla, luego a no usar utensilios metálicos ni demasiado puntiagudos al cocinar(adiós al tenedor para darle la vuelta al filete) y en los últimos tiempos a no limpiarlas en el lavavajillas ni a calentarlas sin contenido (a partir de 250ºC parece que el teflón se degrada y, aunque parece no ser tóxico para los humanos, pierde sus propiedades). Uno, que pensaba que una Tefal Preference (juraría que la gama alta de Tefal era Privilege pero no aparece actualmente en su web), con su fondo difusor bien gordo, era la diosa de las sartenes, terminó por caerse del guindo.
En los últimos dos o tres años, una corriente ecológica ha llegado a las cocinas de los más implicados con el cuidado del medio ambiente. Llegaron los recubrimientos cerámicos, resistentes hasta los 400ºC, y en cuya aplicación no se han empleado elementos como el PTFE/PFOA, con una cierta componente tóxica a partir de los 250ºC. He probado tanto una Green-Pan de asustante precio como una Jata cuyo fondo difusor símplemente no está a la altura y el resultado en ambos casos, tras unos meses, es similar al del teflón... maravilloso en los primeros usos, decepcionante con el tiempo.
Por último, y para cerrar el círculo, he vuelto a las sartenes de chapa de hierro. Será que todo vuelve o que, como en tantos otros casos, hemos tenido que probar cosas diferentes para darnos cuenta que nuestras madres no lo hacían tan mal con lo que tenían a su alcance.
El problema es que no es fácil encontrar buenas sartenes de chapa, ya que en el mercado el antiadherente lo domina todo. Afortunadamente para los longtailers, hoy se pueden comprar marcas como De Buyer en diferentes tiendas online europeas a precios razonables. Se supone que estas sartenes de chapa son prácticamente eternas, están elaboradas "a la antigua" con nada más que chapa de acero moldeada y que, a pesar de no ser antiadherentes per se, con el tiempo desarrollan una pátina que cumple dicha función. Por si acaso, recién recibidas he procedido a realizar un primer acondicionamiento de las sartenes consistente en calentar fuertemente un dedo de aceite durante cinco minutos, con el fin de ir comenzando dicha pátina. Es un proceso que los franceses llaman "culottage" y que se puede observar en este vídeo del propio fabricante De Buyer.
Estas sartenes no se lavan profundamente con jabón para no destruir la pátina. Sólo con agua caliente, tras lo cual se secan cuidadosamente para evitar la oxidación (es chapa de acero al carbono y, por tanto, no inoxidable). Hoy he recibido dos De Buyer en 20 y 28 cm y las he acondicionado. La primera experiencia esta noche ha sido muy buena y ahora falta ver si, con el tiempo, se mantienen así. ¿Serán estas nuevas viejas sartenes las sartenes definitivas?
pisto
Lecturas gastronómicas para el verano
por nopisto
De vez en cuando llegan a la redacción de pistoynopisto algunos libros de cocina y gastronomía que amables editoriales como Phaidon tienen a bien enviarlos para que si nos interesa los reseñemos. Aprovechando que Pisto andaba ocupado leyendo catálogos de hornos y entrevistando becarias que se ocupen del blog durante el verano me ha tocado a mi recibir, leer y comentar algunas de las novedades editoriales que han aparecido recientemente.

En el apartado de megalibro tocho del año destaca Noma: Tiempo y Espacio en la Cocina Nórdica (Rene Redzepi, 49,95€, Phaidon Press Limited 2010). Un apabullante e inspirador tratado repleto de imponentes fotos, imposibles recetas y toneladas de filosofía zen aplicada al minimalismo culinario de Redzepi, quien basándose en la despensa escandinava da un repaso a la cocina, filosofía y creatividad en Noma, el innovador restaurante ubicado en un almacén de los muelles de Copenhague. Si algo aporta el libro es la demostración de que siempre se puede innovar en la cocina, siempre hay tradiciones e ingredientes que recuperar y que el compromiso con los productores, los ingredientes, el paisaje y las tradiciones renovadas están ahora mismo, cuando parece que la industrialización de la alimentación es irremediable, más vigentes que nunca.

Más manejable y ameno resulta Reinventar la Cocina. Ferrán Adrià: Un viaje incesante por la gastronomía. (Colman Andrews, 24,95€, Phaidon Press Limited 2011) una apasionante biografía del genio de Cala Montjoi en la que Colman Andrews recorre la evolución de Ferrán Adrià desde que comenzó como cocinero mientras hacía la mili hasta su reconocimiento internacional como adalid de la vanguardia culinaria mundial. Puede que para muchos sea una historia ya contada y repetida hasta la saciedad en cualquiera de los a miles de artículos, libros, documentales y películas sobre El Bulli, pero el libro de Andrews además de estar muy bien documentado, salpicado de citas y referencias de todo el mundo también se moja en los aspectos más controvertidos, como la polémica con Santi Santamaría o la incógnita de lo que será la fundación tras el cierre del restaurante.
Por último y como buscando la cara b de los alimentos que siempre ha caracterizado Adrià resulta mucho menos obvio el estupendo libro Los aprendices de brujo (20€, Planeta 2011) de nuestra amiga Lisa Abend. En el que se narran las vicisitudes y peripecias de los stagiers de El Bulli durante la temporada 2009. Escrito sin concesiones, con humor, tensión e incluso intriga, intercala anécdotas de Adrià con algunas historias personales de los esforzados becarios que, año tras año, luchan por acceder a una de las preciadas plazas de aprendices en la cocina más solicitada del planeta para, finalmente, darse cuenta de lo frustrante que puede llegar a ser trabajar en un lugar tan exigente como poco gratificante. Además el libro sirve de homenaje a todos los jefes de cocina que han hecho de El Bulli lo que es hoy, desde Xavier Sagristá hasta Oriol Castro, pasando por Raurich, Cuspineda, Xatruc… Por si esto fuera poco uno de los críticos más seniles de la blogsfera lo ha calificado de excesivamente simple y repleto de errores. Una razón más para disfrutar de este apasionante relato.
Puede que con tanto libro el tema Bulli llegue a saturar, pero desde aquí lanzamos el guante para que alguien escriba la historia de Juli Soler que parece ser el gran olvidado tras el cierre del restaurante.
nopisto
Opciones para la guarda de vinos - conservación fuera del domicilio
por pisto
Todos a los que nos gusta el vino, en especial los vinos maduros, terminamos por rendirnos a la evidencia de que en nuestros apartamentos es difícil conservar nuestras botellas. Quienes viven en una vivienda unifamiliar o tienen una casa en el pueblo lo tienen más fácil, pero los apartamentos cada vez son más pequeños y si no hay espacio apenas para la ropa, como para pensar en el vino. Y eso que en nuestras ciudades no se dan los casos extremos de ciudades como Nueva York o Tokio, donde el metro cuadrado es un bien tremendamente escaso.
El vino, supongo que no hace falta explicarlo, es un alimento vivo y, como tal, susceptible de evolucionar en el tiempo. Pero por supuesto, para ello es necesario mantener unas condiciones de conservación que podríamos resumir en (1) una temperatura idealmente entre 12 y 18 grados, sin grandes variaciones intradía y (2) unas condiciones de humedad de entre el 50% y el 70%, que permitan mantener los corchos húmedos sin deteriorar las etiquetas.
Hoy en día existen armarios climatizados que replican estas condiciones, con diferentes marcas y diferentes tecnologías que van desde electrodomésticos con compresor similares a una nevera (con control de humedad) hasta sistemas carentes totalmente de vibraciones. Los precios también son variables, en función de la marca, los materiales (chapa, cristal, acero, madera). Yo estoy personalmente satisfecho con un armario de la marca Liebherr que es de los más asequibles y que, para un número moderado de botellas sin pretensiones de llegar al Siglo XXII me parece suficiente.
Pero, de un tiempo a esta parte, vengo leyendo sobre empresas que ofrecen servicios de conservación de vinos fuera del domicilio. Es tradicional en el mercado británico que los grandes compradores particulares de vinos (sobre todo de Burdeos) contratasen con su comerciante un servicio de almacenamiento "in bond" (sin pagar los impuestos de alcohol y al consumo), pensando muchas veces en la posibilidad de revenderlos en el futuro con un beneficio.
Sin embargo, de lo que quería hablar hoy es de empresas que alquilan espacios en un local perfectamente acondicionado para la conservación de vinos. Estas empresas ofrecen:
a) La posibilidad de recepcionar vinos que se compran a distancia, sin necesidad de tener que estar presente en casa durante el reparto para luego llevarlos al local.
b) Una gestión de stocks con una aplicación personalizada (estilo cellartracker a pequeña escala).
c) Condiciones de conservación monitorizadas en tiempo real, de modo que el usuario puede ver, en internet, o a través de una aplicación para su smartphone, la temperatura y humedad de su bodega en tiempo real, e incluso una webcam de su espacio.
d) Un seguro de robo, inundación, incendio de los vinos depositados.
e) Un servicio de broker por el cual se ofrecen los vinos de un usuario en el mercado (dándole al usuario la posibilidad de revender sus vinos con facilidad).
f) Un servicio de entrega a domicilio dentro de la ciudad en la que está el local.
Todos estos servicios, por supuesto, tienen un coste (que desconozco) pero que necesariamente deben cubrir la inversión en aislamiento o la energía para refrigerar y humedecer, así como las elevadas primas de seguro asociadas a vinos que, previsiblemente, serán caros.
En los Estados Unidos de América, que es donde más frecuentemente he visto este tipo de oferta, las posibilidades van desde alquilar una taquilla (locker) en la que entran 24 ó 48 botellas de vino, hasta habitaciones completas en las que pueden conservarse miles de botellas en perfectas condiciones.
Este tipo de servicios no está exento de complicaciones. Por un lado, que los coleccionistas de vino son un poco fetichistas y les gusta ver sus botellas de vez en cuando. Por otro, que el control sobre los accesos al local son críticos dado que los precios de ciertas botellas las hacen muy apetecibles para los amigos de lo ajeno, lo cual hace totalmente necesario incurrir en seguros cuyas primas son elevadas.
Algunos precios típicos para este tipo de servicios pueden ser de $2 por caja (12 botellas) y mes, así como una tasa por retirar una botella ($3) o una caja ($15). En otros casos, se trata de una cantidad por botella y mes sin tasas de entrada o retirada.
¿En qué fijarse? En que las condiciones de aislamiento sean al menos tan importantes como las de refrigeración y mantenimiento de la humedad (protege frente a caídas de la energía). Que el local disponga de generación de electricidad autónoma alternativa a la energía eléctrica (por la misma protección). Solidez financiera de quien nos presta el servicio. En tener confianza en el personal a cargo de la empresa (que no haya demasiada rotación de empleados).
pisto
Hornos de vapor: misión imposible
por pisto
Llevaba un tiempo leyendo sobre las bondades de los hornos de vapor, planteandome si realmente aportaban algo al tipo de cocina que solemos hacer en casa o si incluso nos permitirían ampliar un poco el recetario cotidiano. A raíz de las experiencias con el pan, el interés se redobló (para su cocción es muy interesante comenzar con vapor, pues deja la corteza más crujiente). Hay poca información en castellano sobre el tema, aunque un buen punto de partida es el blog Con Doble C.
La falta de criterios claros de evaluación de este tipo de hornos, unido a que son un producto de reciente introducción en los catálogos de electrodomésticos, me llevó a leer sin concluir ni comprar. Pero la semana pasada, mi no tan viejo horno Teka decidió dejar de calentar por la solera y, a pesar de que seguramente tendría reparación, la decisión es cambiar el horno (y la vitro, pues van combinados).
Las opciones: Primera ronda por el blog arriba citado, y luego por los sitios web de los principales fabricantes. Por la parte de arriba del mercado, Míele y Gaggenau, con precios superiores a los 3000 euros. El grupo Siemens (Siemens, Bosch, Balay) no fabrica hornos de tamaño "completo" (590mm de alto), tan sólo "hornos compactos" pensados para ubicarse en una columna. El grupo Electrolux (Electrolux, AEG, Zanussi) tiene varios modelos, en realidad dos tipos con diferentes denominaciones. El grupo Fagor (Fagor, De Dietrich, Edesa, Aspes) sólo tiene un modelo comercializado bajo la marca Fagor (De Dietrich sólo tiene hornos de vapor compactos).
LA VISITA A LA TIENDA
La visita a un establecimiento especializado (vulgo "tienda de electrodomésticos") rinde pobres resultados. Es un producto por el que se pregunta poco, que se vende poco (o nada) y que por lo tanto... no hay más información que la que viene en el catálogo, que viene a ser nada.
LA WEB DEL FABRICANTE
Afortunadamente, las marcas tienen una página web en la que se puede acceder a las características de cada modelo. Lamentablemente, la mayor parte es jerga comercial. Por ejemplo, en la web de Electrolux se dice que el modelo EOB 98001X tiene un sistema de vapor Prof Steam, mientras el EOB 97300X y el EOC 97300X tienen un sistema Dry Steam. Averiguar la diferencia entre uno y otro es tarea imposible. En la web de AEG, el modelo B-9820-7-M, que viene a ser el mismo que el Electrolux EOB 98001X usa un sistema ProSteam, aunque tampoco se explica muy bien. En la página web de Fagor, hay dos modelos multifunción con Vapor (6H-815A TCX y 6H-875ATCX), pero en la descripción técnica ni siquiera se indica que tenga función vapor (o, por ejemplo, la potencia del dispositivo de vapor medida en watios) ni de qué tipo de función vapor se trata. La web de Miele es más completa, pero muestra que el horno que parece a priori más interesante (si bien de precio bastante elevado), tiene un tamaño interior más pequeño para poder incorporar el módulo de vapor).
LOS CATÁLOGOS
Los catálogos, normalmente disponibles en la web, son los mismos que podemos encontrar en una tienda de electrodomésticos, y aclaran poco más que lo expuesto en la web (lo cual es lógico, por otra parte: tanto el catálogo como la web son herramientas comerciales). Algunas marcas, como Gaggenau, requieren facilitar los datos personales para acceder a ellos (va a ser que no).
LOS MANUALES DE INSTRUCCIONES
El siguiente paso es hacerse con los manuales de instrucciones, cuando se ofrecen online. En el caso del grupo Electrolux, es posible descargarse los de Electrolux, pero no los de AEG (problema con el documento en concreto del horno de vapor). El de los hornos Fagor ni siquiera muestra, en la lista de las funciones (grill, turbo...) la función vapor (una búsqueda del término "vapor" en el pdf nos lleva únicamente a una frase que dice: "Nunca utilices máquinas de limpieza a vapor") y por lo tanto queda automáticamente descartado).
LOS SERVICIOS DE ATENCIÓN AL CLIENTE
Así las cosas, nos queda ponernos en contacto con los servicios de atención al cliente de las marcas. La primera etapa es una persona que suele limitarse a buscar información en el mismo catálogo que tu ya has escudriñado. La segunda es otra persona, de la sección de documentación, que te asegura que el horno con la versión ProfSteam es más profesional, como su propio nombre indica, que el DrySteam, aunque no sabe por qué. Te remite al manual de instrucciones que tu ya has leído sin sacar nada en claro.
CONCLUSIÓN
Llegados a este punto, cabe plantearse si hay una alternativa válida o si un buen horno de vapor tiene que ser más pequeño interiormente (Miele), o si las alternativas del grupo Electrolux son válidas (con precios finales entre los 650 euros de los modelos EOB/EOC 97300X y los 1200 aproximados de los modelos con calderín inferior (EOB 98001X y AEG B-9820-7-M). A priori, parece que los más baratos tienen un sistema más cómodo de limpieza (desague con un tubo) en vez de tener que recoger el agua del calderín inferior con una esponja especial, además de poder tener una limpieza pirolítica (EOC97300X). Pero como no hay manera de saber la calidad del sistema de generación de vapor de estos modelos 97300X... pues... estamos atascados.
ACTUALIZACION
Después de leer muchos manuales de instrucciones, de leer una web belga sobre la cocina a vapor (relacionada en el blog Con Doble C citado más arriba) y lo bien ponderado que está el sustituto del AEG B-9820-7-M... pido información a AEG y... bingo, aparecen tres modelos nuevos (BS9304021M, BS7304001M y BS7304021M), dos de los cuales se comercializan exclusivamente a través de "mueblistas" y el tercero a través de tiendas de electrodomésticos. 74 litros de capacidad, bandejas un 20% más grandes, un depósito de agua más grande (800ml, 40-50 minutos), calderín inferior para vapor rápido y alguna función más. Reportaremos.
¿Alguna experiencia? ¿Alguien los ha probado?
pisto
Vino y Música: Obsesiones y pasiones compartidas.
por nopisto
Aunque alguna vez haya aparecido alguna referencia generalmente de forma tangencial no es que me haya prodigado mucho en pistoYnopisto sobre la música y el coleccionismo discográfico, las otras pasiones de quien esto suscribe. A lo largo de estos años asistiendo a catas y visitando bodegas he podido constatar la cantidad de personas provenientes del mundo de la música (especialmente disqueros y promotores) que han acabado en el mundo del vino. He participado incluso en catas de vinos y discos, y me he reencontrado con antiguos colegas de correrías musicales y no solo en España. Dándole vueltas a la idea recordé que hace años Manuel Camblor comentó el decálogo que su amigo Tony Fletcher había elaborado sobre las similitudes entre los coleccionistas de discos y los de vino. Y dándole vueltas al asunto he decidido traducirlo y adaptarlo con algunas anotaciones de mi cosecha.
No espero que lo entendáis. Y menos ahora con la crisis de la industria de la música y la progresiva desaparición de los soportes musicales. Pero no por ello voy a dejar de hablaros y practicar mis aficiones.
1-Pasión por las etiquetas
La galleta de un disco y la etiqueta de un vino son, en esencia, simples hojas de papel adheridas a un producto del que proporcionan una información. Pero en realidad son mucho más que eso. Las grandes casas de discos como Motown, Blue Note, Stiff o Elenco tienen unos logos distintivos que actúan como marchamo de calidad que animan a los coleccionistas a comprar cualquier disco que posea alguno de esos distintivos. Con los vinos ocurre exactamente lo mismo. Cualquier loco del vino es capaz de identificar una botella del Domaine de la Romanee Conti, de Guigal o del Equipo Navazos de entre la infinita pléyade de botellas que pueblan los anaqueles de una tienda de vinos.
2-Pasión por los productores
Del mismo modo que los melómanos se podrían pasar horas debatiendo las tácticas y técnicas del muro de sonido de Phil Spector o la brillantez que conseguía Rudy Van Gelder los enómanos rápidamente superan la etiqueta y la añada para hablar del enólogo o la escuela que hay detrás de cada botella. De hecho, Mariano García o Michel Rolland son tanto o más autores de sus vinos que las propias uvas o el terruño del que proceden. Los productores de vinos más fanáticos son capaces de arriesgarse hasta límites insospechados; una botella de recién abierta de La Coulee de Serrant de Nicolas Joly puede ser tan desconcertante como la última producción de Ibon Errazkin. Difíciles de disfrutar recién salidas, pero altamente gratificantes si se dejan reposar durante una década.
3-Elitismo.
Hay que admitirlo, una de las razones por las que empezamos a coleccionar cromos, comics, sellos, discos o vino es para poder decir a tus amigos “Yo tengo este y tú no”. La Sensación de superioridad es un instinto natural humano (bueno, masculino) y es inútil combatirlo. Y no hay un solo coleccionista de discos que no se haya comprado algo porque tiene un número limitado de copias escrito en la solapa. Lo mismo que los coleccionistas de vino son unos fanáticos de las producciones limitadas.
4-Conocimiento de causa.
Mola tener un disco raro de un buen grupo, pero mola mucho más tener un buen disco raro de una Buena banda. Del mismo modo una cosa es tener una botella rara de un buen productor, pero es mucho mejor si encima esa botella es de una buena añada. Así, tener los discos de instrumentales de James Brown en Smash está bien, pero es mucho mejor tener una copia del single original mono del Night Train, que además es un clásico.
De la misma forma que está bien tener todas las ediciones de La Bota De… del equipo Navazos, pero mola más tener todas las Botas No.
5-Invertir en la propia obsesión.
Más de un coleccionista se ha gastado el dinero de la hipoteca en esa copia original de Pedro Ruy Blas y Dolores creyendo que siempre la podría revender por un pastón. Lo mismo que los coleccionistas de vino se obsesionan almacenando cajas de vino hasta su momento óptimo de consumo con la convicción de que lo podrán revender más adelante obteniendo pingues beneficios, aunque en el fondo sepan que ganarían mucho más si lo invirtiesen en bonos del tesoro. Además envejecer vino requiere buenas condiciones de almacenamiento que hace que se encarezca a más del doble la inversión por no contar el trabajo, estudio y paciencia que hace falta. Pero lo que hace subir la adrenalina ludópata de los coleccionistas es la certeza de apostar por un caballo ganador. Aunque la parte mala es que a veces estás pagando demasiado por tu hobby.
6-El encanto de un chollo.
Los coleccionistas de discos pasan fines de semana completos en mercadillos o ferias de coleccionismo así como la mitad de las vacaciones encerrados en polvorientas tiendas de segunda mano con la espera de encontrar una polvorienta, pero regalada, copia del disco de Vainica Doble en Opalo. Del mismo modo los locos del vino recorren todas las bodegas de los más remotos pueblos para ver si encuentran alguna botella bien conservada de Marqués de Riscal Cuvée Médoc. Además los enómanos saben que hay cientos de grandes vinos que cuestan menos 10€. Cuando veo alguno de estos por debajo de su precio me cuesta no llevarme todas la existencias, aunque sea para regalarlas a los familias y que me den sirvan algo bebible cuando voy a comer a sus casas.
7-Prestar demasiada atención a los críticos.
Si piensas que los fans de la música prestan mucha atención a las críticas de discos es porque no conoces el mundo del vino. Existen muchas menos publicaciones q en el mundo de la música lo que hace que los pocos que hay tengan muchísimo poder. Una buena crítica del Wine Advocate o del Wine Spectator no solo hace que los lectores vayan corriendo a las tiendas, sino que hace que los precios suban, e incluso en los anaqueles aparezcan las dichosas etiquetas de 98 Puntos Parker. Lo curioso es que en ambos mundillos los aficionados presumen de no escuchar a los prescriptores mientras que en los foros cibernéticos revelan justamente lo contrario.
8-La necesidad de accesorios.
Lo melómanos se gastan auténticas fortunas en agujas, amplificadores, pantallas de sonido, cables de altavoces e incluso estanterías a medida para guardar los discos. Del mismo modo que los aficionados al vino compran neveras de temperatura y humedad controlada, cuando no se construyen su propia bodega, copas de imposibles formas para cada variedad de uva o innumerables sacacorchos y decantadores.
9-La tentación de acumular.
Conozco a más de un coleccionista de discográfico que se ha comprado una copia perfecta y sellada de algún clásico. ¿Creéis que lo va a abrir y escuchar? No, eso devaluaría el disco. Con el vino es mucho peor. Existen millonarios que gastan fortunas en subastas de fantásticos vinos de origen certificado solo para guardarlos unos años y después revenderlos obteniendo su consiguiente beneficio. Estos acaparadores pertenecen a la misma calaña que los reventas de entradas o los especuladores inmobiliarios y como tales deben ser tratados con el mismo desdén.
Afortunadamente hay suficientes personas que aman su hobby por lo que es y lo que más les satisface es compartirlo.
10-El placer hedonista de la emoción.
No hay nada en el mundo como poner todos tus sentidos en algo bello. Aunque lo que apetezca sea escuhar algo ligero o beber un vino sencillo o abrir una gran botella suficientemente madura y escuchar un clásico, la música y el vino no solo tocan la fibra como pocas cosas en este mundo, sino que juntas hacen la pareja perfecta.
...Y una más de mi cosecha.
11-El placer de hablar de ello.
Probablemente me haya pasado más de media vida encerrado en tiendas de discos o en vinotecas discutiendo con el disquero o el sumiller sobre música y/o vinos. Por no hablar de las veladas en casas de amigos alrededor de innumerables botellas y montañas de vinilos. Solo por esos momentos merece la pena tener una obsesión.
Nopisto obsesivo.
Nota: antes de escribir este artículo me puse en contactro con Tony Fletcher para solicitar su permiso para reproducir su artículo, aunque no obtuve respuesta alguna.


22.12.11 17:45:00, 





