Chorizo Palacios

chorizo palacios

Ahí va otra de “fondo de despensa”. Lo compré porque un buen amigo necesitado de cariño me dijo una vez que los buenos embutidos suelen ser los que no llevan ni potenciadores del sabor, ni conservantes, ni colorantes. Así que paseando entre los lineales de frio de una gran superficie, encontré estos chorizos de la marca riojana Palacios y compré un pack. Como véis en la fotografía, viene en un retractilado con cuatro chorizos agrupados de dos en dos.

Los probé en una empanada donde puse el chorizo en lonchas de unos dos o tres milímetros de grosor, huevo cocido también loncheado y trozos de bacon ahumado del mismo tamaño que las lonchas de chorizo. ¿El resultado? No sólo excelente, sino que la digestión fue de lo más tranquila a pesar del chute de grasa.

Por su calidad y la comodidad del envase, es otro producto que forma parte de mi fondo de despensa.

pisto.

Whetstones

Whetstones

Sipisto me pedía hace unos días que comentara algo sobre las whetstones que me habia comprado junto con los cuchillos de mi (auto) regalo de Reyes. Pues bien, ahí las tenéis bien juntitas, en la foto.

Tienen diferente rugosidad, la de color teja es una Nakato (grado medio), más abrasiva que la Shiageto blanca (para el acabado fino). Hay que usarlas en mojado, por lo que necesitas 15 minutos de preparación antes de ponerte a afilar, o tenerlas en un tupperware con agua, de modo que estén siempre en disposición de ser utilizadas.

Lo dificil es el proceso, pues para tener el cuchillo en óptimas condiciones tienes que mantener la inclinación del mismo constante mientras desplazas el filo sobre la piedra. Y en el caso de los cuchillos japoneses ese ángulo es de 10º. Prácticamente plano.

En este enlace podéis ver cómo es el proceso.

He podido comprobar cómo afilan el cuchillo hasta límites insospechados, siempre que el cuchillo hubiera tenido filo en alguna ocasión. Porque lo he intentado con algún cuchillo de Ikea que andaba por casa y ni dándole media hora se consigue gran cosa.

pisto.

Mercado agrario transparente

El pasado fin de semana al ir a comprar mandarinas al señor que se pone todos los sábados por la mañana en la Calle Mayor de Castellón, donde vende los productos de su propio terreno, nos rogó que para el próximo día se las encargasemos previamente porque para lo que ganaba vendiéndolas no le compensaba ni siquiera recolectarlas. Para que luego hablen de la proximidad al consumidor final.

Uno de los males de la carrefourización de la economía alimentaria es la aparición de intermediarios y grandes empresas que controlan el mercado de la distribución y mayoristas de alimentación provocando la bajada de calidad en los alimentos y la ruina de los pequeños productores que no pueden ajustar sus costes a los precios a los que tienen que vender sus productos.

Para evitar estos males los agricultores están intentando crear mercados transparentes bajo el eslogan ‘¿Quién se queda lo que tú pagas?’ que pretende dar a conocer la escasa participación de los productores en la conformación del precio final que adquieren sus mercancías. Entre otras cosas intentan implantar medidas como el doble etiquetado, que permita conocer el precio del origen, y el incremento de las inspecciones para evitar la especulación.

El caso llega a ser sangrante en productos como los cítricos donde el margen comercial llega incluso a ser del 600 por cien.

Pero mientras los consumidores no estemos dispuestos a pagar un poco más por los productos de calidad estaremos cada vez más en manos de las grandes compañías que nos endosarán sus mediocres productos. Eso si, más baratos.

Todos perdemos

Nopisto.

19 enero, 2006Enlace permanente

Tribulaciones por Burdeos… (8)

Día Cuatro: Cheval Blanc, La Conseillante, Angelus.

Nos habíamos acostado a eso de las 12:30, y como nuestra traductora unilingüe nos había dicho que el camino desde Pauillac hasta Saint Emilion era largo, nos pusimos en pié antes que el sol, a eso de las seis y media, y poco más allá de las siete estábamos en el fumadero de opio sobre ruedas camino de Cheval Blanc. No contábamos, claro está, con 90 kilómetros de atasco casi continuo. Terminamos llegando a Cheval Blanc con casi media hora de retraso sobre la hora concertada para nuestra primera visita. Y eso que en Cheval Blanc nos habían rogado puntualidad encarecidamente. En fin. Tras pedir disculpas, nuestra rechoncha guía nos dice que no nos preocupemos, que ya contaba con nuestro retraso teniendo en cuenta que éramos españoles. Escabroso comentario en el original ha sido omitido para evitar problemas legales.

cb01

En las escaleras de acceso a la bodega, mientras tomábamos las primeras fotos, tuvimos la fortuna de tropezarnos con Lurton, el individuo a cargo de la vinificación del vino. Nuestra guía nos muestra el viñedo que rodea la bodega y nos indica las diferentes propiedades que se divisan enfrente. La Conseillante justo enfrente, Petrus un poco a la derecha sobre una plataforma de barro.

cb03

Una vez terminada la clase de micro-geografía, nos adentramos en la bodega donde comprobamos que en Cheval Blanc son bastante tradicionalistas, pues siguen usando depósitos de cemento recubiertos de resina, muy del estilo de los que habíamos visto en Cos d’Estournel. El parque de barricas está muy ordenado y bastante limpio y, allí mismo, nos sirve una copa de Cheval Blanc 2001.

Cheval Blanc 2001: inicialmente muy floral y un poco alcohólico. Fruta negra muy madura, profundo y mineral, equilibrado pero no demasiado intenso. Boca de ensueño, dulce, buena acidez, final ligeramente amargoso pero muy aterciopelado. 88 puntos y la sensación de que habría estado mucho mejor con cuatro o cinco grados más.

En efecto, en Saint Emilion hacía un frío de cojones a las diez de la mañana de aquel miércoles de febrero. Subimos a una terraza que tienen sobre la sala de barricas, desde donde había una visión bucólica de los viñedos entre la neblina matinal, pero donde el frío de cojones se convertía en un frío de tres pares de los mismos. Aprovechamos para hacer unas fotos y para recoger las babas que Gastón iba dejando tras nuestra anfitriona. Hay gustos que…

cb02

Como vimos que no nos iban a sacar más añadas, ni siquiera algo de pinchar (que aprendan de los riojanos, que sacan un cachu queso o unas rodajas de chorizo), nos largamos en pos de La Conseillante.

Capítulos anteriores:
INDICE DE CAPITULOS:
Capítulo 1: El viaje
Capítulo 2: Lafite Rothschild
Capítulo 3: Chateau Latour
Capítulo 4: Mouton Rothschild
Capítulo 5: Cos d’Estournel
Capítulo 6: Leoville Barton
Capítulo 7: Chateau Margaux
Capítulo 8: Chateau Cheval Blanc
Capítulo 9: La Conseillante

Regalo de Reyes

IMG_0070

– ¿Qué le trae a Seki?
– He venido a ver a un hombre.
– ¿De veras? ¿Tiene un amigo viviendo en Seki?
– En realidad, no.
– ¿No es un amigo?
– No nos hemos visto nunca.
– ¿Nunca? ¿Puedo preguntarle quién es?
– Ichiro Hattori.
– ¿Para qué quiere ver a Ichiro Hattori?
– Necesito acero japonés.
– ¿Para qué necesita acero japonés?
– Tengo alimentos que cortar.
– Deben ser muy buenos platos para necesitar el acero de Ichiro Hattori.
– Cojonudos.