Mercado agrario transparente

El pasado fin de semana al ir a comprar mandarinas al señor que se pone todos los sábados por la mañana en la Calle Mayor de Castellón, donde vende los productos de su propio terreno, nos rogó que para el próximo día se las encargasemos previamente porque para lo que ganaba vendiéndolas no le compensaba ni siquiera recolectarlas. Para que luego hablen de la proximidad al consumidor final.

Uno de los males de la carrefourización de la economía alimentaria es la aparición de intermediarios y grandes empresas que controlan el mercado de la distribución y mayoristas de alimentación provocando la bajada de calidad en los alimentos y la ruina de los pequeños productores que no pueden ajustar sus costes a los precios a los que tienen que vender sus productos.

Para evitar estos males los agricultores están intentando crear mercados transparentes bajo el eslogan ‘¿Quién se queda lo que tú pagas?’ que pretende dar a conocer la escasa participación de los productores en la conformación del precio final que adquieren sus mercancías. Entre otras cosas intentan implantar medidas como el doble etiquetado, que permita conocer el precio del origen, y el incremento de las inspecciones para evitar la especulación.

El caso llega a ser sangrante en productos como los cítricos donde el margen comercial llega incluso a ser del 600 por cien.

Pero mientras los consumidores no estemos dispuestos a pagar un poco más por los productos de calidad estaremos cada vez más en manos de las grandes compañías que nos endosarán sus mediocres productos. Eso si, más baratos.

Todos perdemos

Nopisto.

19 enero, 2006Enlace permanente

Tribulaciones por Burdeos… (8)

Día Cuatro: Cheval Blanc, La Conseillante, Angelus.

Nos habíamos acostado a eso de las 12:30, y como nuestra traductora unilingüe nos había dicho que el camino desde Pauillac hasta Saint Emilion era largo, nos pusimos en pié antes que el sol, a eso de las seis y media, y poco más allá de las siete estábamos en el fumadero de opio sobre ruedas camino de Cheval Blanc. No contábamos, claro está, con 90 kilómetros de atasco casi continuo. Terminamos llegando a Cheval Blanc con casi media hora de retraso sobre la hora concertada para nuestra primera visita. Y eso que en Cheval Blanc nos habían rogado puntualidad encarecidamente. En fin. Tras pedir disculpas, nuestra rechoncha guía nos dice que no nos preocupemos, que ya contaba con nuestro retraso teniendo en cuenta que éramos españoles. Escabroso comentario en el original ha sido omitido para evitar problemas legales.

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En las escaleras de acceso a la bodega, mientras tomábamos las primeras fotos, tuvimos la fortuna de tropezarnos con Lurton, el individuo a cargo de la vinificación del vino. Nuestra guía nos muestra el viñedo que rodea la bodega y nos indica las diferentes propiedades que se divisan enfrente. La Conseillante justo enfrente, Petrus un poco a la derecha sobre una plataforma de barro.

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Una vez terminada la clase de micro-geografía, nos adentramos en la bodega donde comprobamos que en Cheval Blanc son bastante tradicionalistas, pues siguen usando depósitos de cemento recubiertos de resina, muy del estilo de los que habíamos visto en Cos d’Estournel. El parque de barricas está muy ordenado y bastante limpio y, allí mismo, nos sirve una copa de Cheval Blanc 2001.

Cheval Blanc 2001: inicialmente muy floral y un poco alcohólico. Fruta negra muy madura, profundo y mineral, equilibrado pero no demasiado intenso. Boca de ensueño, dulce, buena acidez, final ligeramente amargoso pero muy aterciopelado. 88 puntos y la sensación de que habría estado mucho mejor con cuatro o cinco grados más.

En efecto, en Saint Emilion hacía un frío de cojones a las diez de la mañana de aquel miércoles de febrero. Subimos a una terraza que tienen sobre la sala de barricas, desde donde había una visión bucólica de los viñedos entre la neblina matinal, pero donde el frío de cojones se convertía en un frío de tres pares de los mismos. Aprovechamos para hacer unas fotos y para recoger las babas que Gastón iba dejando tras nuestra anfitriona. Hay gustos que…

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Como vimos que no nos iban a sacar más añadas, ni siquiera algo de pinchar (que aprendan de los riojanos, que sacan un cachu queso o unas rodajas de chorizo), nos largamos en pos de La Conseillante.

Capítulos anteriores:
INDICE DE CAPITULOS:
Capítulo 1: El viaje
Capítulo 2: Lafite Rothschild
Capítulo 3: Chateau Latour
Capítulo 4: Mouton Rothschild
Capítulo 5: Cos d’Estournel
Capítulo 6: Leoville Barton
Capítulo 7: Chateau Margaux
Capítulo 8: Chateau Cheval Blanc
Capítulo 9: La Conseillante

Regalo de Reyes

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– ¿Qué le trae a Seki?
– He venido a ver a un hombre.
– ¿De veras? ¿Tiene un amigo viviendo en Seki?
– En realidad, no.
– ¿No es un amigo?
– No nos hemos visto nunca.
– ¿Nunca? ¿Puedo preguntarle quién es?
– Ichiro Hattori.
– ¿Para qué quiere ver a Ichiro Hattori?
– Necesito acero japonés.
– ¿Para qué necesita acero japonés?
– Tengo alimentos que cortar.
– Deben ser muy buenos platos para necesitar el acero de Ichiro Hattori.
– Cojonudos.

Arroz Bomba Illa de Riu

Illa de Riu

Cuenta Quique Dacosta en su recomendable libro Arroces Contemporaneos que el arroz bomba es un arroz para principiantes, amas de casa, cocineros perezosos y esnobs. Yo no se muy bien a cual de estas categorías pertenezco, pero es el que más uso.

Todo esto lo dice porque es un arroz que absorbe muchísimo líquido y tiene un punto de cocción muy alto por lo que es más dificil que se pase, además su precio cuatriplica el de los demás arroces debido a su escaso rendimiento lo que lo convierte en un producto gourmet con todo lo que eso conlleva.

El arroz que hoy os traigo procede de una finca de 800 hectáreas situada en el Delta del Ebro, de las que 60 se dedican a la variedad bomba. Convirtiéndolo en algo parecido a un Grand Cru del arroz que gestiona la familia Trías del Romero.

Durante la cocción absorbe muy bien el líquido, duplicando su volumen e impregnándose como ningún otro del gusto del caldo en que ha hervido, sin que por ello pierda su sabor característico. Por otro lado, como ya hemos dicho es difícil que se pase, saliendo los granos sueltos y consistentes, a la vez que cremosos en su interior.

El paquete de 1Kg cuesta entre 4 y 5 €, que para un día que hacemos arroz no me parece tan excesivo.

Que os aproveche.

Nopisto

Alcachofas AZUD

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El motivo por el que un sibarita como yo se detiene en la sección hard-discount de un hipermercado (en este caso Auchan) se me escapa incluso a mí, pero el caso es que un día ví estas alcachofas a un precio irresistible y pensé que había muy poco que perder, pues por 60 céntimos… ya casi no compras ni una barra de pan.

Así que acabé con una lata de estas alcachofas en la despensa y, a las pocas semanas, con ellas en el plato. Impresionantes. Son cuatro corazones por lata, aunque la etiqueta dice 4-6, y ya se sabe que cuando dice eso quiere decir 6. Pues no, ya llevo abiertas dos latas y en las dos venían 4 frutos de aspecto inmaculado y sabor finísimo. Ya pueden ir a comprar, que me he aprovisionado convenientemente, antes de que nuestros amigos arrasen con las existencias.

AZUD es una marca de la empresa murciana Golden Foods y, la verdad, por 0,60 euros ya nadie puede decir que comer verdura es caro. Nosotros las hemos comido hoy como único tropezón en un arroz con curry al horno muy similar al que ya describimos en su día en este mismo blog.

pisto.