Cuando la Editorial Anaya me envió una nota de prensa con el nuevo lanzamiento de su colección Photo Club pensé que el de la fotografía de comida es un tema que no sólo me interesa mucho sino que llevaba demasiado tiempo en el tintero del blog. Al fin y al cabo, fotografía y cocina son dos de nuestras pasiones y juntas conforman un campo tan interesante como difícil. Así que les respondí al email pidiéndoles un ejemplar para su evaluación y, afortunadamente, estuvieron de acuerdo en enviarme una copia.
Siempre he pensado que la razón de ser de un blog es la de generar contenidos de calidad, algo que afecta indudablemente al texto pero también al diseño y al contenido gráfico que, además de suponer un entorno agradable para la lectura, es capaz de atraer la mirada del visitante. Uno de los problemas del cocinillas que tiene un blog de gastronomía es que normalmente no tiene todo el tiempo que desearía para fotografiar lo que acaba de cocinar o lo que se va a comer. Rápido, que se enfría.
Por eso es interesante este libro de Nicole S. Young, ya que toca prácticamente todos los temas relevantes a la hora de fotografiar platos o bodegones gastronómicos. Comienza el libro hablando de algunos aspectos fundamentales de la fotografía, incluyendo aspectos aparentemente tan básicos como la apertura del diafragma, la velocidad de obturación o el ajuste del ISO, aclarando las diferencias entre un fichero JPG y un fichero RAW y algo tan central como el balance de blancos. No es por donde yo habría comenzado, pero nunca está de más comenzar por los básicos.
A continuación, se incide en la pregunta que más preocupa al que se inicia en la fotografía: “¿Qué cámara me compro?”. El equipo es importante y cuanto mejor equipo en general mejores fotos, aunque se pueden hacer fotos estupendas con equipos bastante modestos y algunos truquitos que se explican bien en el libro (uso de reflectores “caseros” como cartulinas blancas y negras, planchas de porexpan…). Este capítulo sobre el equipo explica varios aspectos fundamentales como la necesidad de contar con un cierto grado de control sobre los parámetros básicos (velocidad de obturación y diafragma) que, lamentablemente, no está disponible en las cámaras compactas de gama más baja. Este capítulo sobre equipo tiene continuidad en los siguientes, referidos a la iluminación, donde se comentan los distintos tipos de flashes. La autora parece ser una fotógrafa profesional y, como tal, no toma atajos: buenos equipos full-frame (Canon 5D MarkII), objetivos muy luminosos (70-200 f:2,8), disparadores remotos de flashes como los Power-Wizard a 500 euros la pareja emisor-receptor. Me habría gustado ver opciones menos costosas (¿por qué no hablar de los disparadores remotos Cactus V, a 50 euros la pareja?). La verdad es que se pueden obtener muy buenos resultados con equipos más modestos y probablemente quien tenga un equipo de primer nivel no necesita el libro y quien pueda interesarse por el libro no tendrá acceso a un equipo tan potente.
Me han resultado especialmente interesantes los capítulos cuatro y cinco, en los que se tratan temas de estilismo y de composición. Y esto por dos motivos. El primero es que estos capítulos son independientes del equipo a utilizar y, por tanto, son de utilidad para todos los que quieran hacer mejores fotos. En segundo lugar porque son muy pocos los libros de fotografía que tratan estos temas a lo largo de 70 páginas, que además están bien ilustradas con ejemplos, con rutinas de mejora de una imagen que muestran toda una serie de fotografías y cómo se van modificando elementos hasta llegar a la imagen final que se deseaba obtener. A mi juicio, los dos mejores capítulos del libro.
Mucho menos interesante me parece el capítulo 5, dedicado al procesado de imágenes con Adobe Photoshop, un software que quizá sea el estándar entre los profesionales del diseño gráfico pero que tiene un precio de 942 euros en su licencia básica para uso personal. Quizá habría sido más interesante hacer una mención a un software más relacionado con el ámbito fotográfico (como Adobe Lightroom, 120 euros) ó incluso alguna aplicación opensource.
El libro termina con un interesantísimo capítulo llamado “entre bastidores” que, a lo largo de otras 70 páginas, muestra ejemplos y más ejemplos, detallando con profusión los esquemas de composición, iluminación, postprocesado… fráncamente interesante, ya que es como estar en el estudio con un fotógrafo profesional.
En definitiva, un libro que me ha gustado mucho, en especial por los capítulos referidos a estilismo, composición e iluminación. Su precio es de 39 euros, sin duda influenciado por la multitud de páginas con fotografías en color y a la vez condicionado por la supongo que baja tirada de un título tan específico. No es barato, por tanto, pero me parece que amerita entrar en la lista de deseos de todo aficionado a la gastronomía que quiera mejorar sus fotos. Nunca se sabe cuándo nos van a regalar ese libro que tanto nos apetecía.
pisto







