Disfrutar de la gastronomía
por pisto
Muchas veces me he preguntado cuál es la actitud de la gente que va a un restaurante. ¿Cómo se predispone uno ante el evento? Viene el tema a colación por algo que observo a menudo en comentarios entre amigos o incluso en la lectura frecuente de los blogs de lo gastronómico.
Y tengo la sensación de que, con un afán crítico, muchos de nosotros logramos arruinarnos una comida o una cena por pequeños fallos que no debieran empañar un conjunto. Si tardan diez minutos en tomarnos nota, nos fastidian la comida. Si nos cobran el café, salimos con mal sabor de boca. Si el pan es malo nos parece intolerable para un restaurante de este nivel. Son múltiples las oportunidades que nos da una simple comida para tirar por tierra todo lo demás.
Personalmente, pienso que esta predisposición a encontrar los fallos va en contra del propio disfrute. Tengo claro que no hay experiencia perfecta como comensal y que la hostelería, como buen servicio, es heterogénea en su prestación (léase irregular). Si nos empeñamos en buscar algún defecto lo vamos a encontrar, pero no le encuentro el interés como comensal. Parece más interesante centrarse en lo positivo y tratar de minimizar lo negativo para hacer un balance final que me diga si he disfrutado o no de la experiencia.
No quiero con esto disculpar el maltrato de productos y clientes, que haberlos haylos en nuestro país, ni pretendo que todos seamos unos felizones sin espíritu crítico, capaces de engullir con la misma fruición un chuletón del Etxebarri y un trozo de carne carbonizada del menú del día del Hospital.
Pero sí creo que, en épocas duras como las que vivimos (ya escampará), seríamos más felices si no anduviéramos a la caza del error, y nos centrásemos en disfrutar. Porque la gastronomía, desde el lado del comensal, debe ser cosa del placer.
pisto
33 comentarios
Nos fijamos y resaltamos mucho más los defectos que las virtudes, los errores que las cosas buenas acertadas y oportunas.
Lo que sí que me pasa es que en el momento suelo verlo todo muy bien, pero cuando salgo y empiezo a pensar que me ha gustado y que no me ha gustado (de cara a poder expresarlo en mi blog) es cuando empiezo a encontrarle fallos...
Un restaurante no es el paradigma de la perfección por tanto, como bien dice Encantadísimo, no pasa nada por corregir ciertos defectos que pudieran surgir, eso si, en el negocio. Un profesional puede que esté cometiendo errores por omisión, y si nadie le indica que está en un error, seguirá cometiéndolos. También hacerle ver que uno no es idiota, y que si le ha dado un pescado poco fresco, hacérselo ver para que le pique la cara de vergüenza y no te vayas sintiéndote estafado.
Ahora bien, existe un gran recorrido entre esto y callarse la boca, para luego llegar al ordenador y jugar a despiezar sin piedad a un negocio que por el mero hecho de ser público creamos que podemos criticar su labor.
Y aquellos que van a un restaurante solo a buscar fallos, deberían de ahorrar el dinero en comida y gastárselo en hacérselo ver.
totalmente de acuerdo, a comer se va a disfrutar. hay gente que dice que para degustar un plato y ser objetivos hay que ir sin apetito. pues yo prefiero ir con ganas de comer y disfrutar de la comida al máximo, aunque eso implique una visión sesgada de la realidad. siempre y cuándo esta visión esté sesgada hacia lo positivo, mejor que mejor, no? siempre y cuando el cómputo global sea positivo hay que disfrutar de la experiencia a tope... si no, a qué se va a un restaurante?
un saludo,
íñigo
Eso no quiere decir que vaya buscando los errores, pero es que la mayoria de las veces no hace falta buscarlos, ellos vienen a tí sin que se lo pidas.
Saludos
Dorothy
yo cuando voy a un restaurante, voy a disfrutar si o si, a no ser que la cosa sea ya de traca.
En cuanto a aquellos que critican, primero que piensen si en su trabajo (hay que pensar que detras de un trabajo hay un cliente satisfecho/insatisfecho) dan tanta perfeccion como la que solicitan en otros sitios.
Saludos
No importa si el lugar es de nivel bajo o alto o si pagaste mucho o poco por un plato, si se tardan 1 hora en traer el platillo no te puedes sentir contento, sore todo porque ya estas mas que hambriento.
Pero sin duda si subimos un poquito el nivel de tolerancia todos vamos a estar menos propensos a una ulcera.
Respecto al ejemplo del pan, pues a mi no es la primera vez que me estropea una comida un mal (y pésimo) pan. Y para mí sí es intolerable (ya que soy un forofo del pan).
Pero cuando me cobran un euro o euro y pico por cada ración de pan, pues si, el pan tiene que ser bueno obligatoriamente, faltaría más. Y el pescado, la carne, el aperitivo ...
Ahora bien, cuando los errores sobrevienen de manera exagerada o bien algunos resturadores piensan que somos imbéciles es cuando el margen de tolerancia debe ser nulo. Si la situación económica actual tiene un lado positivo es la selección natural que producirá y además, no olvidemos que la angustia estimula la creatvidad, así que...
Para acabar, una muestra, simple; miércoles en la terminal B del aeropuerto del Prat. La enorme cafetería que está enfrente del Chocolat Factory. Tras comprobar que tienen un exprimidor a la vista, pido un zumo de naranja natural y a velocidad mach2 los (las) dos getas que me atendieron sacan un vaso de debajo del mostrador lleno de Sunny (o similar.) Tuve que decirle dos veces lo que era el contenido del vaso para que alguien con pinta de supervisor agachara la cabeza y sin rechistar enmendara la plana.
¿Cuantas de estas -más sutiles, imagino- nos intentarán colar y por supuesto cobrar?
Predisposición a disfrutar, mucha. Tolerancia, poca.
Si estoy pagando una pasta por comer quiero que eso este a la altura siempre, es su obligacion, es un negocio de servicio y estos se distinguen por su calidad. Otra cosa es que eso despues empañe una buenisima raccion de pescado, eso no, a no ser q ya parezca una tomadura de pelo.
Ademas una cosa es que se tengan fallos (algunos no importan pero otros...) y otra cosa es que teniendolos todavia "ellos" se enfaden con el comensal y no traten de compensarle.....
Cada uno tiene q saber dnd esta y a donde va y ser consecuente pero hay cosas que deben de ser semejantes e irrenunciables para cualquier negocio pero cuanto mas cobren, mas exijo.
La cosa va de cambiar esa actitud que veo a mi alrededor de ir a la caza del error.
encantadisimo, totalmente de acuerdo en la utilidad de la crítica, pero mi experiencia me dice que son pocos los que se atreven a decirle al restaurante que esto no les ha gustado por esto o por aquello. En eso somos cobardes y preferimos poner a caldo al restaurante por esos blogs de dios. En eso estoy un poco de acuerdo con Ose. La fortuna es que los blogs hoy en día tienen una repercusión minúscula tirando a ínfima. También he podido constatar en primera persona que los restaurantes no están muy acostumbrados a que les digan que algo está mal.
El ejemplo de Tony me viene al caso. No creo que a Tony le guste el pan más que a mí. Pero si voy a comer o cenar y el pan es malo, me limito a dejarlo aparte y a dedicarme al resto de la comida. De hecho, me pasó el viernes, que estuve cenando con amigos en un restaurante en el que el pan era lamentable. Pues oye, me dediqué a la quisquilla, los percebes, la nécora, la lubina y las almejas y no permití que el pan me fastidiara una cocina de producto excelente. El resultado, estupendo. El pan malísimo, eso sí, pero el conjunto de la cena una gozada.
saludos,
pisto
Yo creo que ante todo hay dos opiniones de reaccion ante una cena o comida,uno es cuando uno va con asunto de negocios o empresa o amigos y otra es cuando va por referencias a comer a un restaurante,por referencias de comer algunas especialidades entre su carta ,y de su servicio ,en esta segunda opcion despues de un monton de avatares de experiencias propias de muchos sitios,y de escuchar a un amigo o conocido de poner esa persona su estrella en cuanto a lo que ha comido alli y lo bien atendido que ha estado,te ha creado unas expectativas las cuales las llevas de antemano antes de sentarte a la mesa.
Pero para crear una valoracion de hay que contar con el factor humano y hacer la tentativa una segunda vez,porque las circunstancias de un dia a otro pueden variar,el cocinero puede estar de baja ese dia y el arroz caldoso con marisco lo ha hecho ese dia el 2 de cocina ,que a el camarero un momento antes de llegar nosotros le ha metido el jefe una bronca y lo hemos pillado en ese momento,seco y no amable .
En el caso que no coincidiese lo que esperamos en la forma de ser atendidos o el plato no tuviese que ver en el sabor recomendado por nuestro conocido o de otras referencias ,seria en la segunda vez y entonces actuar en consecuencia y exponer los motivos de nuestra queja al gerente o dueño del establecimiento,hablandole francamente de lo que uno esperaba segun las referencias y que le ha defraudado a uno ,diciendole que es para bien suyo y que tiene que corregir estos errores.
Pues a lo mejor no sabe que se esta minando su propio negocio por culpa de alguien,pues yo creo que alguno de nosotros habra hecho la cruz a alguno por mal servicio,o cualquier otro punto
Si no me preguntan y me encuentro con un error grave (pescado muy pasado, plato frío….), por supuesto que llamo al camarero, le cuento lo que pasa y, en la mayoría de los casos, se reconoce y subsana el error. Pero si se trata de pequeños y múltiples detalles no vas a incordiar a un servicio, que en muchos casos sufre de stress, para contarle como debería mejorar su negocio a nos ser que desees quedarte de nuevo con la cara de imbécil. En esos casos lo mejor es pasar de todo y no decir nada.
Dicho esto y releyendo los comentarios de este interesante hilo me encuentro con la repetida opinión de que estamos obligados a comentar en directo todo lo que no nos ha gustado antes de publicarlo en algún lugar público. Pues mira por donde, no estoy de acuerdo con ese planteamiento, al menos en términos absolutos.
No somos hermanitas de la caridad que debamos ir anunciando por anticipado cualquier opinión desfavorable (o favorable) de una experiencia. En muchos casos –como he indicado anteriormente- se percibe poca receptividad, en otros no se da la oportunidad y en el resto pues, simplemente, no apetece. Te vas tranquilamente sin comentar nada y eso no impide que luego lo publiques o lo comentes con quien te de la gana….. faltaría más!!. Estamos hablando de experiencias o detalles insatisfactorios por los que hemos pagado religiosamente lo que se nos ha pedido y, si la cosa ha ido mal o no ha cubierto las expectativas, no es nuestro problema ni, por supuesto, somos responsables de nada. Si vas al cine y no te ha gustado la película no se te ocurrirá contactar con el director, el guionista o los actores para explicarles lo que has visto mal; simplemente te quedas con la decepción e intentas advertir a tus amigos o colegas para evitar que tiren el dinero…. y no pasa nada, no hay atisbo de traición es este tipo de comportamientos. Una opinión personal (que, por supuesto, puede ser cuestionable) es algo que nos pertenece y tenemos el derecho a expresarla cómo, cuándo y a quién nos de la gana pero, eso sí, con la verdad por delante y con el debido respeto. Nosotros somos aficionados y ellos son los profesionales y como tales deberían comportarse ante opiniones desfavorables, sea cual fuere el medio en el que estuvieran expresadas.
También de acuerdo en lo de no molestar al servicio ya estresado de por sí. Estas cosas dependen en gran medida del carácter de cada uno:: en muchas ocasiones, entendemos por protestar pagar los platos rotos (incomibles) con el más débil, sólo por avasallar y dejar claro que, ya que hemos comido de pena y hemos sido tratados sin respeto alguno, al menos tenemos razón y se lo vamos a hacer saber a todo el que quiera oirlo. Otras veces la decepción es tan fuerte que uno se queda anonadado y sin capacidad de reacción y, aunque sabe quién es el responsable, la decepción en un primer momento puede más que el enfado.
Puede que no nos hagan caso en nuestras reclamaciones si le hacemos observaciones acerca del sabor, punto de cocción, tipo de salsas, etc, pues quizá a los de la mesa de al lado también les ha parecido una mierda, pero por no atreverse a decírselo le han comentado que es de lo mejorcito que han probado, por tanto él piensa que quien está equivocado eres tú. Los de la mesa de al lado saben de interné, tienen un blog gastronómico y le ponen a caer de un burro al del restaurante porque ese plato es una mierda. Resultado, tú no vuelves porque no te gustó, los de la mesa de al lado tampoco y los lectores del blog menos todavía porque se asustan. Y mientras ese peaso de profesional con el salón vacío se pregunta que carajo está haciendo mal.
¿Y si los de la mesa de al lado salen levitando por la calidad de la comida, el servicio recibido, la carta de vinos y el justiprecio de la factura y como saben de esto de la web van y lo cuentan en un blog gastronómico, lo cual ayuda a llenar el restaurante muchos días y muchas noches?
Cuando empezamos a preocuparnos en exceso de la inmediatez y difusion de determinados canales sólo en situaciones de descontento, malo.
No obstante, podré comentarle al maitre, ¡si me pregunta!, lo que me ha parecido la cena y lo del pan según lo bien que me caiga. Pero esto no me arruinará la comida, mientras hablemos de detalles que sean asumibles o tolerables por el cliente. Cualquiera pouede tener un mal día o un fallo puntual. Como bien dices es mejor abandonar el pan en un rincon de la mesa antes que pasarse la cena mirándolo y lamentándose de lo malo que está.
Saludos y felicidades
Mi humilde experiencia, que es mía y puede ser errónea, me dice que los restaurantes que mayor afluencia de público tienen o mas dinero ganan, son aquellos que simplemente tienen una reseña en alguna web local, que ni tienen güeb propia o como mucho, su sobrino le ha preparado una presentación infumable con pogüerpoin.
Una muestra, en Trujillo existe un famoso restaurante, que atesora críticas devastadoras y merecidas, aunque también encuentras (los menos) defensores en Internet, pero el garito está todos los días a rebosar. Inexplicable?, quizá, pero como bien dice Pisto en el post, debemos de ir a un restaurante a disfrutar y por supuesto el baremo de exigencia de cada cual, es distinto.
El segundo fue un local de comidas a menu de mediodia a 12 euros en Sarriá. Verduritas frescas perfectamente cocidas y un filetito de carne con patatas fritas naturales y melocotón en almíbar. Perfecto, salí muy contento de haber disfrutado comida sencilla de calidad. Los dueños no esperan opiniones gastronómicas porque no hace falta, así que buena propina, nada más.
Tercer restaurante de cocina catalana con mas pretensiones. Pa torrat amb tomaquet fabuloso. Bacalao con sanfaina: cocción del bacalo en su punto, con sus lascas sueltas pero jugosas, quizás excesivamente desalado. La sanfaina era mas bien ratatouille, poco trabajada. Me voy con el recuerdo del pa amb tomaquet y les digo que todo muy bueno. No es momento de discutir el punto ni de la sanfaina ni del desalado del pescado.
El cuarto fue una marisquería pija que ya conocía a la que suelen invitarme generosamente. Arroz con bogavante después de un pica pica de chorraditas buenas como chanquete (legal? congelado seguro), ventresca, berberechos al vapor y todo eso. El arroz esta vez estaba algo seco y pasado, una pena para un plato tan innecesariamente lujoso. El local abarrotado como siempre, mil sonrisas y atenciones. Ellos ya saben que su arroz hoy ha fallado y no hace falta decir nada.
El quinto y último fue de unos cogotes de merluza de pincho al horno, sal y aceite en su punto. Patatitas torneadas hervidas con precisión y unos champiñones de botón (del Sr Patrás) salteados con perejil. Colosal! Esto fue en casa y comprado en la Boquería que es donde para mi empieza a cocinarse el plato.
En fin, como veis no hubo muchas oportunidades para comentar nada. Claro que esto es comida sencilla. Y esto es así casi siempre.
Yo andaba buscando una información sobre Ikea, vi tu blog, entré y ya me quedé un ratito leyendo interesada.
Sé, que lo que te voy a escribir aquí no tiene nada que ver con el tema, pero es que cerraste los comentarios del de Ikea y allí no puedo darte la información que quiero.
Como leí que te encantaba la cebolla frita que vende la tienda de Ikea y yo tengo el secretillo para hacerla en casa, pensé que igual podía compartirla con vosotros.
Es muy sencilla de hacer, te explico.
Primero los ingredientes:
Cebolla, azúcar, harina, sal, aceite y leche. (Nadita más)
¿Cómo la hacemos?
Antes que nada picamos la cebolla (como para hacer un refrito pero algo más pequeña) la introducimos en un recipiente de plástico (no metálico) y la cubrimos de leche entera (no desnatada) la tapamos y la dejamos reposar dos horas o más.
Luego la colamos y la escurrimos bien, por último, la pasamos toda por harina, añadimos la sal y tres cucharaditas de postre para una cebolla grandota, queda como pastosa, no te asustes jeje es así, la mueves con las manos o con una pala de madera.
En la sartén ponemos a calentar el aceite (oliva, girasol eso ya al gusto) y vamos friéndola en pequeñas porciones, una vez en la sartén la vamos separando con dos palas.
Cuando tomen el color de las de Ikea, ya están preparadas, las dejas escurrir el aceite sobrante en servilletas y listo.
Quedan increibles, nada que envidiarle a las de Ikea.
Bueno, espero que a ti y a tus visitantes, les guste el truquito, lo pongan en práctica y me cuenten.
Me seguiré pasando por tu blog.
Un saludo.
He leído un rato todo lo que habéis dicho y dejando a un lado que lleváis un buen rato hablando de lo mismo y totalmente de acuerdo en todo todos (lo cual demuestra que sois gente muy sesuda y correcta) pienso que estáis bastante en lo cierto salvo en la importancia real de cuanto se dice, se critica o se negativiza en los blogs...
Somos un colectivo corto y tirando a endogámico. Un grupo de unos dos mil individuos que no proyectan su opinión mas alla de estas "paredes" virtuales. No nos gustan los Riojas corrientes pero son los mas vendidos. No nos gustan los restaurantes sin "alma" basados en formulas gastadas y que maltratan al cliente y al producto pero esos son los que triunfan, salvo que haya mucha suerte o que la cosa sea mas que desastrosa sangrante.
Que uno no disfrute de una cena o comida, por lo tanto, porque extrema su apreciación de los defectos, por desgracia, a quien mas afecta es a uno mismo... y probablemente a nadie mas.
Esa deberia ser la principal razón por la que deberiamos acudir mas dispuestos al disfrute a un cita con la cocina que a la critica, constructiva o no... y no otras.
Y dicho esto, un placer leerte Pisto, volveré con tu permiso a esta casa que nunca había visitado... (¿?)
Quizá haya llegado el momento de racionalizar esta hostelería nuestra, repleta de horarios imposibles y de falta de formación y gracia para que se acerquen jóvenes con ganas de hacerlo bien o de participar en esta locura gastronómica. Pero éste es otro tema.
Un saludo
Roberto

28.01.09 11:17:27,