El pequeño electrodoméstico diseñado para no ser usado

SaecoEstrossa

Hace ya varios años recomendamos encarecidamente una cafetera Saeco que nos dió un gran servicio. Nada menos que siete años de buen café matutino diario, que no es poco. Fácil de usar, resistente, sin mantenimiento… un gran producto que además hacía un café delicioso. Había sustituido a otra cafetera express de la marca Rowenta que había proporcionado buen servicio (aunque peor café) durante cinco años.

Por eso, cuando la Saeco se estropeó un día del pasado mes de febrero, y considerando que su carcasa plástica estaba bastante deteriorada, decidimos comprar otra cafetera de la misma marca, que resultó ser la Saeco Estrosa de la foto que ilustra el post. La más aparente y cara de las disponibles en el momento: 250€. Con la ilusión de un cocinillas con artilugio cocineril nuevo, nos hicimos el primer café y… bueno, nos gustaba más el café de la viejita. “Será que necesitamos ir cogiéndole el tranquillo”, dije yo. “Será que hay que ir haciendo poso en el porta para que vaya saliendo mejor” dijo ella. Ahí lo dejamos. En días sucesivos fuimos probando con diferentes tipos de café, de prensado, etc, y fuimos ajustando el resultado a nuestro gusto.

Al mes, dejó de funcionar el pannarello (el tubito por el que sale el agua caliente para las infusiones o, más habitualmente, el vapor para hacer la crema con la leche). Parecía haberse soltado. Así que, con nuestro ticket en la mano, nos encaminamos al servicio técnico de Saeco y dejamos la cafetera. Unos días después recibimos una llamada telefónica diciendo que la reparación no estaba cubierta por la garantía pues la rotura era debida al mal uso, lo cual nos sorprendió bastante considerando que llevábamos 12 años usando una cafetera express a diario. Por teléfono, el servicio técnico nos dió una conferencia de 40 minutos sobre la importancia de usar agua mineral Bezoya, por ser la que menos cal tiene (usamos la de Mercadona que tiene parámetros similares de cal y de residuo seco y cuesta una fracción) y la necesidad de hacer una limpieza del circuito de agua del pannarello tras cada uso pues la leche lo obstruye y revienta la conexión entre el tubito del vapor y la caldera. Cuando le dijimos que nunca en siete años habíamos hecho un mantenimiento similar a la cafetera anterior, de la misma marca. Su respuesta fue taxativa… hay que hacerle el mantenimiento y, además, la cafetera que le habíamos dejado indicaba que era necesario proceder a la descalficación usando el descalcificador Saeco que él amablemente podia vendernos.

Total, que recogimos la cafetera, pagamos los 20 euros de la reparación y los 10€ del descalcificador, y nos volvimos para casa. Hicimos el proceso de descalcificado (una horita con el líquido, luego venga a pasar agua para limpiar, etc). Y cuando intentamos quitar el mensaje de alerta (que se activa por ciclos de uso, no por un sensor de cal), no hubo manera. Hay que apretar dos botones simultáneamente al encendido de la cafetera, pero tras haberlo intentado unas 100 veces, lo dejamos por imposible. Los botones de goma de la cafetera, unidos a una placa electrónica tan lenta como la cola del peaje del retorno a Madrid por la A6 el último día de puente a las 19:00, lo hacen imposible.

Un mes después, a pesar de la descalcificación realizada y de la limpieza diaria del pannarello… volvió a sufrir la misma avería… rotura del tubo del vapor. Nos dirigimos, como última opción, al establecimiento donde la habíamos comprado (El Corte Inglés) pero a pesar de que hicieron todo lo posible contactando al servicio técnico y a la marca… no hubo nada que hacer.

Como la cafetera hace un café decente si uno se abstrae del vaporizador y del mensaje de alerta del descalcificado, decidimos seguir usándola y adquirir un emulsionador de leche “Digrato Lattelino” (a la izquierda de la cafetera en la foto que ilustra el post) que, al módico precio de 50 euros, es un vaso de acero con una resistencia integrada que calienta la leche y una varilla que la convierte en una crema bien espesa en apenas un par de minutos.

Pero, ¡ay!, nuestro gozo en un pozo. Dos semanas después de desayunar un café matutino comme il faut, el lattelino dejó de funcionar. Provistos del ticket de compra, lo llevamos al establecimiento donde lo habíamos comprado (de nuevo El Corte Inglés), donde nos entregan otro no sin antes mencionarnos que hay que ser muy cuidadoso con la limpieza del mismo dado que si el agua toca la conexión entre la base y el vaso, deja de funcionar irremediablemente. Cuando le decimos que, tal y como consta en el librito de instrucciones, no habíamos lavado el latellino en el lavavajillas y que nos limitábamos a aclararlo bajo el grifo, nos dijo que ahí estaba el problema, que era mejor limpiarlo sólo con un papel de cocina o incluso no limpiarlo. No dimos crédito y, agradeciendo el cambio, nos volvimos para casa.

Llegados a este punto, 300 euros gastados en una solución para hacer un café diario, ni el plan A ni el plan B funcionan correctamente. Ya me dirán ustedes. Entiendo que Saeco y Digrato son marcas europeas (Saeco pertenece a Phillips, Digrato es una marca comercializada en exclusiva por El Corte Inglés). En ambos casos, se trata de dos pequeños electrodomésticos con un diseño defectuoso que deviene en su inutilización. No creo que se trate de un problema de fabricación (que será china en ambos casos).

Lo más educado que se me ocurre decir es que si quisiera un pequeño electrodoméstico que no funcionase, lo habría comprado chino y me habría ahorrado 250€ porque al menos los chinos suelen (o solían) vender productos que no funcionaban pero que eran de precio bajo. Con estos productos -y, repito, son 250€ por una cafetera y 50€ por un vaso con una resistencia y una varilla- no sólo te quedas igual de frustrado sino que, además, cuestan un pastón.

A pesar de que mi mujer dice que este post debería titularse “Una puta mierda de cafetera que ni se les ocurra comprar”, creo que es mucho más interesante la reflexión de que el mercado está inundado de pequeños electrodomésticos que están diseñados para ser comprados, no para ser usados. Y que tire la piedra el cocinillas que no haya comprado algún pequeño utensilio de cocina que no ha sido usado más de tres veces. Hace ya unos años, una agencia de comunicación, buscando difusión para un nuevo pequeño electrodoméstico que llegaba al mercado, nos envió un laminador de verduras Moulinex Fresh Express que era monísimo, tenía varios accesorios de corte pero… no servía para nada porque si la verdura tenía un tamaño normal sencillamente atascaba el aparato. ¿Una patata redonda? No entra. ¿Un calabacín de tamaño mediano? no entra.

sizematters

La conclusión es que a la obsolescencia programada se le une ahora la última tendencia: lo que importa es que los pequeños electrodomésticos se vendan, no que funcionen y, para ello, lo mejor es que no se usen. A quién se le ocurre.

Si lanzasen la Thermomix en 2015… fracasaría. Demasiado cara, dirían. Total, para no usarla…

pisto

13 Comments

  1. julia

    Nosotros compramos una cafetera de Lidl hace 3 años por 50 euros y hace un expreso similar al de cualquier cafeteria. ahhhh ( y no tenemos que comprar los carisimos saquitos de cafe…..compramos la marca que nos gusta y se echa en un dispositivo similar al que tienen los bares………esperemos que dure….porque igual ya en Lidl ya no está el mismo modelo

  2. Alberto

    Digrato Lattelino
    Tengo uno exactamente igual encima de la mesa; me he fafricado un útil para abrir el tercer tornillo de hendidura triangular ( o lo tienes o no lo desmontas ).
    La base sin junta para que terminen oxidándose pequeñas piezas “inoxidables” del interior.
    Los circuitos y conexiones aparentemente nuevos pero el pistoncillo interruptor que debe de costar por lo menos 1 ó 2 céntimos, se obstina en no prender por las buenas. El contactor que desconecta al alcanzar la temperatura, desconecta al instante en frío.
    Se debió de mojar en algún momento la base al limpiarlo con el papel de cocina; ha de lavarse en seco y limpiarlo con papel “deshidratado”.
    ¡Es lo que hay!

    • Miguel

      Yo también tengo un Digrato Lattelino y estoy en las mismas, se debió mojar sin querer en algún punto y no solo hace lo que comentas (conecta y desconecta en frío, al momento) sino que si lo dejas enchufado te llevas un susto cuando de golpe se pone a funcionar solo de forma intermitente y alocada. Un electrodoméstico lamentable, la verdad. Para mi suerte lo compré en una oferta de liquidación de los últimos latigazos de OpenCor en Vigo por menos de 5€ (se ve que ya sabían que era una soberana mierda). Lo he abierto en un intento de detectar el posible fallo, pero por lo que me valió, va directo a la basura.

  3. Andres

    Yo también tengo el lattelino y voy por el séptimo cambiados en garantía, el que más tiempo ha funcionado no se si ha llegado al mes y a la hora de limpiarlo lo cuido mas que a un niño, en seco es imposible.

  4. Antonia Tobajas

    Nosotros compramos un Lattelino hace algunos años, y nos funcionó de maravilla durante un montón de tiempo. De hecho, cuando al fin se estropeó, como estaba mi suegra en casa (que es una señora muy mayor), yo me temí que la buena mujer, con la mejor de sus intenciones, lo habría lavado “a su manera”, y por ello la maquinita habría dejado de funcionar. Pero como habíamos quedado contentísimos, fuimos rápidamente al Corte Inglés a comprar otro…, y, aunque aparentemente era idéntico al anterior, se estropeó en seguida (yo diría que no pasó de la segunda semana). Me pregunto si, manteniendo la misma apariencia de la máquina antigua, alguno de esos genios del márketing no habrá decidido ahorrar costes en sabe Dios que piececillas…

    Agradezco mucho lo que comentas de la cafetera Saeco. Nosotros hemos tenido una que nos ha dado servicio durante más de diez años…, aunque con alguna seria avería en todo este tiempo. No sabíamos ya si volver a arreglarla (que, en caso de ser posible, quizás nos cueste casi tanto como comprar otra) o si comprar una nueva…, pero ya veo que lo mejor va a ser dejarse de café y pasarse al chocolate…, ¡pero nos gustan tanto los capuchinos!

    Últimamente hacemos el café en una cafetera “exprés” de esas que se ponen al fuego, y emulsionamos la leche con el dispositivo para montar nata de una batidora…, pero supone un montón de tiempo, tan valioso a esa horita de la mañana.

    • Antonia Tobajas

      Nos hemos gastado un dineral en arreglar la antigua Saeco superautomática (150€, entre unas cosas y otras), pero ya llevamos cuatro meses disfrutando de nuevo de unos cafés excelentes, con solo pulsar un botoncito. Y, ahora que lo pienso, la máquina en cuestión debe de tener ya catorce años… A ver si nos dura otros catorce.

  5. ale

    Saeco solía ser la mejor marca de cafeteras expresa, no se rompían nunca, y estoy hablando de más de 10 años de uso diario de una Aroma… Pero la compró Philips hace unos 4 o 5 años. Yo tengo la suerte de tener una de antes, toda metálica y no me voy a deshacer de ella…

  6. Joan Rotger Pla

    Nosotros también nos “divertimos ” con el Digrato.Se para de golpe y como el burro del carro.No arranca hasta que le place. Al estar en garantía fuimos a cambiarlo.Ahora estamos con el segundo y como es lógico,más problemas. La ruedecilla que va en la varilla,al funcionar cuando lo hace ,bate la leche,y así queda emulsionada Pues está perezoso y se cae solo,solito al recipiente donde hay la leche. Como es logico,solo la calienta.Adios a la sabrosa espuma i adiós al capuchino
    Cada día a la hora de desayunar,con una gran moral, la volvemos a colocar y a la primera vuelta ya está otra vez al fondo del recipiente.
    Lo lamentable es que El Corte Inglés,no hay retirado todos los aparatos vendidos
    Hay un gran.” pasotismo”.Los clientes,solo somos unos bichos que nuestra obligación es solo pagar .Donde está El Corte Inglés ” el que se desvivía en atender a sus clientes
    Ya no existe.Ahora es una máquina que busca beneficios sin importarle un pepino nuestra satisfacción.Que tristeza siento

    • pistoynopisto

      Yo creo que El Corte Inglés sigue siendo un buen lugar para comprar, y de los pocos que tiene un buen servicio postventa. Otra cosa es que hasta el mejor escribano echa un borrón.

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