El Mosto

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Otra más de las curiosas tradiciones sanluqueñas – esta ciudad nos tiene prendados- es la del mosto, esto es, recorrer los locales en los que se sirven los primeros mostos -vinos jóvenes del año que posteriormente se utilizarán como sobretablas en las distintas bodegas de manzanilla- y que se disfrutan en Sanlúcar entre los meses de noviembre y enero generalmente acompañados de tradicionales guisos populares que dificilmente son disfrutables fuera de las casas particulares.

Tanto auge ha tomado esta costumbre que el ayuntamiento ha decidido promover como recurso enoturistico la ruta del mosto, en la que paricipan diversos locales sirviendo estos mostos acompañados de una tapa a precios más que comedidos, e incluso ofertan la posibilidad de visitar algún lagar.

Nosotros, en nuestro afán investigador, decidimos no recorrernos uno tras otro todos los bares como habrían hecho, que sé yo, los amigos de ligasalsas por ejemplo, sino que nos dirigimos al Rincón del Abuelo Enrique uno de los locales que se habilitan solamente para esta temporada y nos hicimos lo suficientemente fuertes como para disfrutar de una impresionante panoplia de platos y guisos autóctonos en un ambiente absolutamente convivial, que dirían los cursis de slow food, aunque hemos de reconoce que en este caso la definición le va que ni pintada.

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Por la mesa fueron desfilando pequeñas patatas de navazos, perfectamente redondas al crecer sobre la arena de la playa, tan sabrosas que apenas necesitan una pizca de sal para realzar su sabor. Ese delicado y vegetariano cocido andaluz al que llaman berza, más contundentes y sabrosos los garbanzos con menudos (callos) y las estupendas chacinas. Todo ello acompañado por supuesto de innumerables jarras de mosto que mantenía curiosamente un perfil muy parecido a la solera actual de La Guita.

Convivial food

Toda una experiencia altamente disfrutable y exclusivamente estacional.

Nopisto.

PD: Este post está dedicado a Sarita, el nuevo miembro de la familia Pisto.

Tapaç24 (Barcelona)

La Barra del Tapaç 24

El Tapaç, 24, es una especie de spin-off (o de extensión de marca, si así lo prefieren) del Comerç,24, el restaurante estrellado de Carles Abellán. Situado en plena zona turística de Barcelona, a apenas diez metros del Paseo de Gracia, abre de ocho de la mañana a doce de la noche y a determinadas horas podría dar de comer a mucha más gente. Tal es la cola que se agolpa en la puerta y en la escalera que desciende hacia este sotano tan interesante. Una vez abajo, apenas cuatro mesas que en determinados casos son compartidas con otros clientes, así como una larga barra en U para un total de unos 40 clientes a la vez.

La propuesta hace gala de eclecticismo y engloba a platillos recios como los huevos estrellados con diferentes aditamentos (butifarra del perol, chorizo de león, etc) al tiempo que se ofrecen propuestas tan sencillas como un simple bocadito de pan con tomate y jamón ibérico , unas croquetas de jamón extraordinarias de sabor y textura (aunque en nuestro caso llegaron levemente frías en el interior, lo que es una verdadera lástima) que son vendidas por unidades. Al tiempo, elaboraciones de alta cocina elevada a lo popular como el orgasmático bikini elaborado con jamón y mozzarella trufada que, por 8 euros podría ser un simple sandwich mixto a precio de oro pero que resulta en una delicia que bien merece una visita.

Cada día hay propuestas en función de lo que la lonja tenga de bueno, y la cosa se redondea con unos postres sabrosos y de buena presencia.

Para beber, Cava y Champagne servidos en magnum (los espumosos siempre saben mejor en magnum), vinos por botellas o, lo que parece la opción más aceptada, cerveza Moritz (con la que Carles Abellan tiene una relación comercial). Extraordinarios los zumos naturales de melocotón rojo con menta y el de manzana verde con albahaca a precios quizá un poco excesivos (3 euros un vaso de unos 125-150 ml).

Un almuerzo ligero con cerveza y un postre para compartir puede salir por unos 40 euros la pareja. Fácil acceso antes de las 13:00 y después de las 15:30. Es necesario esperar cola en la calle en las horas punta.

Tapaç24
Carrer Diputació, 269
Barcelona
No se reserva

Quimet & Quimet (Barcelona)

El interior del Quimet & Quimet

No hay ciudad que se precie que no tenga su pequeña gran taberna y una de las de Barcelona es el Quimet&Quimet. En la zona del Paralelo, en la estrecha calle del Poeta Cabanyes se encuentra un pequeño reducto en el que conviven pacíficamente y a diario los turistas informados, con ejecutivos de traje y corbata que se escapan a la hora del almuerzo y los parroquianos que saludan efusivamente a Quim, quien domina el exiguo espacio desde su atalaya tras la barra.

Serán apenas 12 metros cuadrados pero ¡qué bien aprovechados!. Los clientes se agolpan en el poco espacio que el género deja sobre la barra, las dos minúsculas mesas (sin sillas ni taburetes) o los apenas 20 centímetros de espacio sobre las neveras donde se encuentran los vinos blancos listos para su descorche.

Allí se comen excelentes conservas, incluso en platillos surtidos que incluyen dos navajas, cuatro mejillones y media docena de berberechos, así como deliciosos montaditos que se van improvisando con lo que tras la barra se encuentra, como un extraordinario salmón ahumado sobre crema de yogur aromatizado a la trufa o uno de terrina de cerdo con cebolla confitada y más trufa (ya sé que repetitivo pero ¿quién puede resistirse?). Para beber, se puede optar por abrir cualquiera de las botellas que pueblan la pared frente a la barra, a precios de tienda (de tienda barata, añadiría), con un surtido más que aceptable aunque la cristalería no sea la ideal.

La mayor parte de la gente se decanta por la cerveza, de la que disponen de una versión elaborada con su nombre. Recientemente ha incorporado algunos postres (galletas y otras dulzainas) que acompañan magníficamente al excelente café Illy que también sirven.

Los precios están a la altura de la calidad que allí se come, pero se puede hacer un almuerzo ligero por unos 20-25 euros si uno se limita a la cerveza.

pisto

Quimet&Quimet
Poeta Cabanyes, 25
08004 Barcelona
93.442.31.42

Otros blogs con comentarios sobre Quimet & Qimet:
http://cocinademercado.blogspot.com/2009/02/quimet-quimet.html

La Taberna “Der” Guerrita (Sanlúcar de Barrameda)

Taberna El surrealismo idiosincrático sanluqueño tiene cosas como esta. Que en medio de uno de los barrios más populares de esta encantadora ciudad gaditana, encontremos uno de los mejores wine-bars de España disfrazado de típica taberna andaluza.

Tras varios años perteneciendo a la misma familia, no fue hasta hace uno que El Guerrita, con una dilatada y acreditada experiencia bodeguera, retomó las riendas de esta popular taberna para beneplácito de la afición, ya que, junto con su hijo Armando, ha convertido esta tasca no solo en un lugar de referencia en Sanlúcar sino que también de peregrinación para todos los amantes de los vinos del marco de jerez. Tras una imponente puerta de Palillería, de una bodega (La Cuna) del S XIX, encontramos la impresionante sacristía en la que se puede rezar a todos los incunables y las más oscuras reliquias de la práctica totalidad de las bodegas de la baja Andalucía Occidental (incluyendo una solera propia), una imponente aula de catas y todo el sabor del Sur en forma de su pintoresca clientela, en la que se entremezcla el público local con los aficionados a los vinos elaborados bajo velo de flor.

Sacristía Guerrita

Huevos con TagarninasPero como no solo de finos y manzanillas vive el hombre, de la cocina salen unos equizitos (sic) guisos de huevos con tagarninas, garbanzos con chocos y chorizo (todo un mar y montaña bajoandaluz), atún encebollado, huevas aliñás y un sinfín de tapas que -literalmente- no se salta un gitano.

La Taberna “Der” Guerrita
C/Rubiños esq San Salvador
Sanlúcar de Barrameda
Cádiz

Nopisto

La Mejor Tortilla de Pimientos del Mundo

Pimientos

Cuando Fernandito apareció la semana pasada por casa, su cara mostraba una inquietante sonrisa. He descubierto la receta para la tortilla de pimientos perfecta- anunció- y acto seguido procedió a relatarnos el plato con el que unos amigos le habían agasajado una semana antes.

La receta, no puede ser más sencilla, pero a uno tiene que ocurrírsele la idea para llevarla a cabo. Para empezar procedemos a freír patatas y cebolla como si de una tortilla normal se tratase. A continuación mezclamos la fritada con suficiente huevo batido. Hasta aquí todo bastante lógico y sencillo. Pero la historia cambia cuando cogemos la mezcla y rellenamos con ella unos pimientos romanos o cornicabra y procedemos a freírlos, a fuego lento y en abundante aceite, durante 20 minutos.

Tortilla

El resultado es un pimiento verde frito relleno de tortilla de patata con el que dejaréis anonadados a vuestros invitados y os convertiréis los reyes del piscolabis.

Que os aproveche.

Nopisto