Aceitunas!

IMG_8214 Agustín es un tipo con suerte, todos los días se agolpan -y pelean- decenas de mujeres ante su puesto en el alcalaíno Mercado de San Teresa, para conseguir unos pocos gramos de las estupendas aceitunas y encurtidos que comercia y prepara. Llevábamos un tiempo hablando de tener un encuentro donde pudiera explicarme algunas nociones básicas sobre las aceitunas, un producto que me entusiasma, pero del que confieso no saber apenas nada; de su preparación, sus tipos, calidades y variedades. Pero no fue hasta que nuestra común amiga Silvia nos reunió junto con Quique, su compinche, alrededor de unas estupendas carrilleras al oloroso, estofadas a fuego lento con manzana y pasas, y una botella de Burdeos, que no nos pusimos manos a la obra para poder iniciarnos en el proceloso mundo de la aceituna.

Así, entre trago y bocado, pude enterarme de un montón de cosas: De las pocas que ya sabíamos, tras una desagradable experiencia en primera persona, la oliva no se puede comer recogiéndola directamente del olivo (si podéis, haced la prueba y veréis porqué) sino que hay que someterlas a diversos tratamientos con sosa, a los que se llama cocido, para eliminar el amargor provocado por la oleuropeina, su principal componente. Finalmente se colocan en una salmuera donde sufren una fermentación láctica.

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El esquema básico del proceso de aderezo de la aceituna es el siguiente:
o Recolección y transporte
o Escogido (clasificación).
o Tratamiento con lejía.
o Lavados
o Colocación en salmuera
o Fermentación
o Escogido y clasificado
o Deshueso y relleno
o Envasado

Básicamente podemos decir que existen varios tipos de aceitunas de mesas y varios procesos de elaboración según el tipo de aceituna que deseemos obtener:

- Verdes: son las aceitunas cuyos frutos se recogen durante el ciclo de maduración, antes del envero y cuando han alcanzado un tamaño normal. Estas aceitunas son firmes, sin manchas y cuyo color va del verde al amarillo paja.
- De color cambiante: frutos con color rosado o castaño, recogidos antes de su completa madurez, sometidos o no a tratamientos alcalinos y listas para su consumo.
- Negras: obtenidas de frutos recogidos en plena madurez o poco antes de ella, pudiendo presentar, según zona de producción y época de la recogida, color negro rojizo, negro violáceo, violeta oscuro, negro verdoso o castaño oscuro.
- Ennegrecidas por oxidación: son las obtenidas de frutos que no estando totalmente maduros han sido oscurecidos mediante oxidación y han perdido el amargor mediante tratamiento con lejía alcalina, debiendo ser envasadas en salmuera y preservadas mediante esterilización con calor.

Y todas ellas, a su vez, se clasifican según el proceso de elaboración:

- Aceitunas cocidas o aderezadas en salmuera, al “estilo español” esto es, cocidas con sosa y posteriormente sometidas a una fermentación láctica. Este proceso dura aproximadamente un año, desde la cosecha hasta la comercialización. Aunque hay métodos de aceleración por medio de calor. A este grupo pertenecerían las aceitunas de Camporreal.
- Aceitunas sin aderezar, en salmuera (agua con sal) o aderezo natural. Se preparan de un año para otro y finalmente se aliñan.
- Aceitunas negras, muertas u oxidadas, arrugadas naturalmente: son las obtenidas de frutos cogidos después de su completa maduración, arrugados en el árbol y tratados directamente con salmuera. Estas aceitunas son firmes, lisas y de piel brillante, pudiendo presentar, debido a su preparación, ligeras concavidades en su superficie pero en la práctica no existen como tal.
- Aceitunas partidas: obtenidas de frutos enteros, frescos o previamente tratados con salmuera, sometidos a un procesamiento destinado a abrir la pulpa sin fracturar el hueso, que permanece entero en el fruto. Pueden tratarse con una lejía ligera y se conservan en una salmuera eventualmente aromatizada, con o sin adición de vinagre.
- Aceitunas seccionadas (rayadas): aceitunas verdes, de color cambiante o negras, seccionadas en sentido longitudinal mediante incisiones practicadas en la piel y parte de la pulpa y puestas en salmuera, con vinagre o sin él; se las puede incorporar aceite de oliva y agentes aromatizantes.

A cada tipo de aceituna le va un tipo de aliño, aunque también influyen los gustos particulares de cada región:

- Andalucía: Amarga
- Córdoba: Entera o con ajo.
- Aragón: Aceituna muerta cogida en el árbol

Aunque la fórmula básica es con Ajo, tomillo y luego se pueden añadir: naranja amarga, pimentón, hinojo, pimiento verde, comino, orégano, cilantro… dependiendo de las preferencias de cada región y del tipo de aceituna que tengamos.

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Y por supuesto todo esto a partir de las distintas variedades de aceituna de mesa que existen en España:

- Manzanilla de Sevilla o Carrasqueña de Badajoz: La típica verde de las latas, es la más común en España debido a su productividad y calidad del fruto. De color negro en origen y verde una vez curada.
- Gordal Sevillana: conocida internacionalmente como Sevillana. Se extiende su cultivo por Andalucía baja. Es un fruto de gran tamaño, entre 100/120 frutos por Kilo. El árbol de la Gordal, la aceituna verde y gorda, da tres tipos de variedades dependiendo de su tamaño y calidad: Azafairón, Gordal y Gordal Reina.
- Hojiblanca: Muy extendida por Andalucía, es una aceituna de maduración tardía. Muy apreciada para su elaboración como aceitunas negras aderezadas y en salmuera. El fruto tiene una coloración de violeta a negro.
- Cacereña: Similar en cuanto a aspecto a la Manzanilla, aunque de color más claro. Como su nombre indica se extiende por toda la provincia de Cáceres y Salamanca. Su elaboración principal es de aceituna negra aderezada.
- Verdial: Cultivada principalmente en Andalucía su consumo se destina al tipo aderezo en verde.
- Otras: Cañivana, Picolimón, Gordalilla, Aloreña, Rapazalla, Picuda, Cordobí y Cuquillo.

La típica de la zona centro es la aceituna de Camporreal que tiene un color verdoso al principio (De septiembre a Navidad) pero luego ya se va poniendo pintona. Actualmente, con las nuevas técnicas de conservación, se mantienen las aceitunas con una media cocción en cámaras y se van sacando y aliñando según sea la demanda en el mercado, por eso aparecen aceitunas de Camporreal verdes en Julio, pero estos tratamientos, al final, se acaban notando. Otra variedad dentro de este grupo sería la Machacamoya, que es tipo Camporreal pero luego machacada y aliñada con pimentón.

Además, todas ellas se califican por calibre y tamaño, en función del número de frutos que contienen en un Kilogramo, siendo los tamaños pequeños -los que se usan para las latas- los de peor calidad. El calibre mínimo aceptado en aceituna de calidad es 240.

Para los no profesionales, los factores de calidad en los que debemos fijarnos son los siguientes:

- Las aceitunas de mesa deben presentar un fruto de buen tamaño, buen sabor, buena relación pulpa/hueso y fácil deshuesado.
- Los caldos deben estar siempre limpios, de color claro y transparente.
- El color de los frutos debe ser uniforme. La manzanilla y la de Camporreal deben tener color oscuro, de tono uniforme a lo largo de todo el fruto.
- En el caso de las aceitunas machacadas, el caldo no debe contener restos de aceituna.
- En los encurtidos, el caldo debe estar claro y en el caso de pepinillos y cebolletas, deben crujir con la rotura.

Si os ha interesado el tema, una información más completa y detallada sobre todo esto la podréis encontrar en esta página.

Nopisto

Burdeos 2009: la añada que cambiará el mercado

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Siempre me ha atraído Burdeos. No tanto la ciudad (que es agradable) como el mercado que en sus muelles se concentra y que simboliza quizá la máxima sofisticación en el comercio vinícola, algo que ya hemos explicado en el pasado.

Pero el Garona y el Dordogna bajan revueltos en 2010 y empieza a haber marejada en el estuario del Gironda, una marejada que amenaza a todo el sistema. Y no se trata de que 2009 haya sido una mala añada ya que ha sido todo lo contrario: “First, and most importantly, for some Médocs and Graves, 2009 may turn out to be the finest vintage I have tasted in 32 years of covering Bordeaux” (Robert Parker, TWA nº 188).

 

No, no es por la calidad. Es porque 2009 parece haber llevado al punto de no retorno una política de precios que definitivamente confirma que los grandes Burdeos no serán nunca más productos agroalimentarios sino meros artículos de lujo y colección.

 

La evolución de los precios
Para sintetizarlo, los grandes vinos de la añada 2009 han salido al mercado con subidas importantes de precios, en algunos casos de más del doble… de unos precios ya estratosféricamente altos. Si una caja de 12 botellas de Chateau Latour de la añada 2005 costaba la friolera de 4500 libras esterlinas en Londres allá por 2006, hoy una caja con el mismo número de botellas de la añada 2009 se ofrece por la friolera de 12000 libras (ver Liv-Ex para tener más información) . Eso son unos 1100 euros por una botella de vino que aún está en barrica. A lo largo del escalafón, hay para todos los gustos, desde bodegas que han sido más humildes y han mantenido un esquema similar al 2005 y los que quieren mantenerse a la distancia justa de los más afamados (el ego importa) y han aplicado subidas porcentuales similares a los de los 9 grandes (Latour, Lafite, Mouton, Margaux, Haut Brion, Ausone, Petrus, Cheval Blanc, d’Yquem), casos de Cos d’Estournel o Angelus, entre otros.

 

En un mundo en libre mercado, no hay mucho que oponer, ya que  si hay un cliente que está dispuesto a pagar 1000 euros por una botella de vino, habrá alguien dispuesto a comprar esa botella a 900 y vendérsela a 1000. Ese arbitraje es el que lleva a que los mercados se equilibren.  No hay nada que objetar al respecto. Si hay una demanda para 200.000 botellas de Chateau Lafite Rothschild a 1000 euros, lo lógico es venderlo a 1000 euros y los Chateaux se deben a sus accionistas.

 

Los nuevos mercados
En los últimos años, la place de Bordeaux ha visto cómo la aparición de nuevos mercados con un número elevado de grandes fortunas (Rusia, China, India, entre otros), se han incorporado a la demanda del vino de calidad y el epítome de ese vino de calidad con gran historia y refinamiento es precisamente Burdeos. Como es frecuente en ese tipo de situaciones, los vinos no son comprados sólo por la calidad intrínseca del producto, sino como símbolos de refinamiento y prosperidad. Es paradigmático el ejemplo de Lafite en China. Al parecer, una botella de Lafite fue incluida, a modo de product placement, en una serie de gran difusión en aquel país. Siendo el vino un producto prácticamente desconocido en aquél mercado, los pudientes pronto adoptaron la idea de que el Lafite era un vino que simbolizaba el éxito profesional (pues el vino siempre se mostraba como un componente básico en las comidas de negocios en dicha serie). Hoy, existe una gran demanda de Lafite en aquel país para lubricar las relaciones con la administración. Según dice Francois Mauss (el presidente y fundador del Grand Jury Europeen), no se trata de una demanda que distinga entre un grandioso Lafite 2000 y un lamentable Lafite 1993. Lo único que importa es que sea Lafite. El grupo al que pertenece Lafite se ha visto enfrente de una demanda inagotable de su primer vino, del segundo (Les Carruades de Lafite Rothschild) e incluso comienza a dejar bien claro en las etiquetas de Duhart-Milon o Clerc-Milon su pertenencia al grupo Lafite.

 

Detrás de Lafite van el resto de los 7 grandes, quienes han hecho grandes esfuerzos promocionales en estos países con demanda emergente. Algunos, como Chateau Margaux, han organizado eventos multitudinarios sobre la Gran Muralla China, con chefs de altísimo nivel y grandes botellas salidas directamente de las reservas de la bodega.

 

La legítima pretensión por parte de las bodegas de obtener el máximo retorno posible de su producción ha llevado, además, a una cierta manipulación del mercado. Las bodegas están apostando por restringir la oferta guardándose una proporción importante de la producción, dado que con los precios actuales, la sola venta del 5% de las botellas ya compensan los costes de producción. Se comienza ofreciendo una primera “tranche” (oferta con una cantidad) minúscula a un precio alto y el precio de la segunda depende que la primera sea comprada en treinta minutos o en dos horas. Los negociants no están siquiera ofreciendo esas minúsculas cantidades dado que saben que las siguientes “tranches” serán más caras, y deben ofrecer a sus clientes un precio promediado.

 

Si comparamos este procedimiento con el tradicional, en el que toda la producción se ponía en el mercado para lograr la financiación de la bodega, nos daremos cuenta de que las bodegas están más que satisfechas con la escalada de precios e incluso la persiguen.

 

La especulación financiera
La venta en primeur no es otra cosa que un contrato de derivados, en concreto una compra de futuros en el que la prima es el precio en el momento de la compra. Dado que el mercado del gran Burdeos tiene bastante liquidez, no es infrecuente que los precios de una botella o una caja de una determinada propiedad y cosecha fluctuen en el tiempo. Normalmente al alza, también puede ser a la baja. Si hiciéramos un análisis técnico veríamos que es posible obtener rendimientos comprando Burdeos en la primera tranche y vendiendo entre seis meses y un año después. Eso incluso comprando a un comerciante que nos cobre un nada despreciable 20% en la transacción.

 

Evidentemente, una vez que se estiman los posibles retornos financieros de la especulación en los primeurs…. el mercado se ha ido sofisticando y este año, por primera vez, hemos visto compras de vinos…. que aún no se habían puesto en el mercado. Como lo oyen. Hay quien ha comprado Lafite a un precio de, digamos, 10000 libras la caja antes de que el propio Chateau haya decidido ponerle un precio al vino. Lo grave no es que alguien lo haya comprado, es que alguien lo ha vendido, y desde luego no tenía el vino ni siquiera una confirmación de poder obtenerlo. Así que ambos casos son movimientos especulativos a corto plazo bastante arriesgados, porque el precio que finalmente decida el Chateau es el que decide quien gana y quien pierde en la transacción. Una transacción que, por supuesto, no atañe a personas que se vayan a beber el vino. Se trata sólo de la mera especulación financiera sobre un objeto que se considera valioso.

 

Las críticas
Las voces críticas no se han dejado esperar. El primero en la cola de las quejas ha sido el mismísimo Robert Parker, quien no hace mucho tiempo dejó clara su opinión sobre la codicia de los bordeleses. También los negociants, acostumbrados a manejar los hilos de la distribución (y a llevárselo crudo comprando en Burdeos a precios europeos y vendiendo en lejanos países a 5 veces el precio de compra sin gran aportación por su parte) o incluso los tradicionales comerciantes británicos, como Berry, Bros & Rudd o Farr Vintners, cuyo mercado de Burdeos es enorme y que fueron de los primeros en comprobar las oportunidades que había en China a través de sus sucursales en Hong Kong, antigua colonia británica.

 

En un excelente artículo de David Williams (A Month in the Circus) de esa extraordinaria y carísima revista que es The World of Fine Wine (nº 29, 2010, pp. 16-19), se cita a un responsable de Farr Vintners indicando unas ventas de Burdeos 2009 en primeur de la magnitud de 55 millones de libras.

 

Las consecuencias
El resultado de esta evolución de los mercados, además del lógico enriquecimiento de los accionistas de los Chateaux es bastante catastrófico: los mercados tradicionales para el Burdeos (pienso que España no lo ha sido nunca) no van a poder continuar comprando los vinos, que son demasiado caros no sólo al nivel más alto, sino también a los niveles intermedios. Los tiempos de comprar un Cos d’Estournel o un Leoville Barton a 40 (que ya es un dinerito), se han terminado. El comprador racional buscará otras procedencias para su bodega o su copa. Ojalá nunca necesiten los bordeleses volver a esos mercados, porque se van a encontrar que otros han ocupado su hueco y les hacen la competencia.

 

No parece muy inteligente desatender mercados donde los vinos han sido apreciados durante décadas, aunque no hay mucho que puedan hacer los Chateaux para evitar el arbitraje que lleva a que todas las botellas terminen llegando a donde más están dispuestos a pagar por ellas. Integrarse verticalmente hacia adelante, con sus propias importadoras en los países tradicionales sería una posibilidad, pero los bordeleses parecen más interesados en nadar en sus billetes como Tios Gilitos que en controlar los canales que, en su exhuberancia irracional, les llenan las arcas cada vez con billetes más grandes.

 

Al mismo tiempo, los grandes restaurantes del mundo difícilmente podrán incluir los grandes Burdeos en sus cartas de vino. Puede parecer poco importante pero, como indica Francois Mauss, no es un aspecto baladí. El adinerado chino, indio o ruso que viaja a París, Londres, Nueva York o Berlín quiere ver esos vinos que para él suponen el epítome de la clase, la elegancia, y la prosperidad en esos restaurantes.

 

Porque, al fin y al cabo, todo esta burbuja vinícola se sostiene sobre un único elemento: que estos vinos son productos realmente extraordinarios que merecen sus precios. El día que todos esos potenciales compradores de una botella de vino a 1000 euros se den cuenta de que esos grandes vinos no forman parte de la sofisticada restauración europea, una parte de su glamour se habrá perdido y quizá Burdeos tenga que afrontar tiempos más difíciles.

 

pisto

Los mercados de Sicilia

Ortygia

Los mercados de Palermo, Catania, Siracusa… recuerdan más a una kasbah magrebí, que a los higiénicos mercados europeos. Para que os hagáis una idea, el equivalente más próximo serían nuestros mercadillos de pueblo.

En Palermo el mercado más famoso es el de Vucciria aunque ahora mismo está atestado de turistas por lo que los locales dirigen sus pasos al más interesante mercado de Capo. Los de Catania son los más grandes e impresionantes y el de Siracusa, en la coqueta isla de Ortygia, el más encantador de los cinco que visité.

En Italia se rigen por el mismo uso horario que en España pero al estar bastante más al Este amanece y anochece mucho antes y al igual que la vida de la población en general. Los mercados abren pronto, hacia las 4 de la mañana empiezan a llegar los pescadores, a las 5 los fruteros y verduleros y a las 6 son ya un hervidero de compradores. Una tradición que se lleva realizando igual desde hace 700 años.

Imagen 343Una vez montados los tenderetes los pescaderos disponen la mercancía recién extraída del mar e inmediatamente comienzan a resonar las voces que gritan las bondades de los productos que les ha llegado esa misma mañana en una escena que recuerda mucho a Ordenalfabétix, el pescadero de la aldea gala de Asterix. Entre otras, tienen la costumbre de atar un sedal de la cabeza a la cola, de forma que cuando le llegue el rigor mortis el pescado quede arqueado. Algo que no había visto en ningún otro sitio y que no puedo decir me emocione demasiado.

EmperadoresNo deja de sorprender que pese a la cercanía y compartir las mismas aguas existen una infinidad de variedades de pescado distintas a las que se encuentran en las costas españolas. Además de los sonrosados salmonetes, los gigantescos emperadores con sus impresionantes espadas y las relampagueantes llampugas, existen una serie de variedades que jamás había visto, como unos pequeños pescaditos a mitad de camino entre los boquerones y los peces espada que simplemente rebozados y fritos resultaban deliciosos (si alguien conoce su nombre en castellano que no dude en comentarlo), por no hablar de las espadas, gigantescas serpientes plateadas de afilados dientes cuyos cuerpos recuerdan las hojas de una espada medieval.

Imagen 321Si los pescados impresionan, las verduras no les van a la zaga, enormes calabacines del tamaño de la pierna de un niño, originales coliflores moradas e impresionantes tomates de infinitas variedades y formas: grandes, pequeños, secos, en aceite, en rama, en lata… que, si ya frescos son deliciosos, en su versión seca se me antojan imprescindibles en la cocina.

CasqueríaEl apartado de carnes es menos exuberante, la mayoría de las carnicerías están ubicadas dentro de locales, aunque si que se ven algunos corderos abiertos en canal y bastantes puestos de casquería, cayos, mollejas, lenguas y pulmones que constituyen los ingredientes esenciales para una de las especialidades callejeras de Palermo, los bocadillos de milzie.

Por supuesto, y como habéis comentado ya las condiciones higiénicas no son las mejores del mundo, sobre los puestos suele haber ventiladores para ahuyentar las moscas, y después de los humanos los principales habitantes del mercado son los gatos. No ví ningún inspector de sanidad y la impresión general que me dió es que el concepto de autoridad aquí es muy relativo. Solo hace falta ver como conducen.

Imagen 121Pero a estos mercados no solo se viene a comprar y aprovisionarse. Aquí también es posible disfrutar de contundentes comidas callejeras, como el panelle (harina frita de garbanzos) o los milzies (populares bocadillos de entresijos), y el pulpo hervido con limón. Además de disponer de curiosos personajes que por un módico precio te asan en improvisadas parrillas los productos que acabas de comprar. ¿Quién necesita alquilar un apartamento con cocina?

Nopisto

Pasteis de Belem

Un Pastei de Belem

“El día que vayáis a Lisboa, tenéis que ir a ver el barrio de Belem, y luego ir a una pastelería buenísima”, dijo Carmen. ¿Cómo íbamos a hacer otra cosa? Así que después de callejear el bairro alto, nos fuimos a buscar algo más llano durante el mediodía y, tras visitar visitar el Monasterio de los Jerónimos, dimos con la Pastelaria en cuestión. Tiene que ser aquí, nos dijímos casi al unísono. Y vaya si lo era.

El obrador de Pasteis de Belem
Así que entramos por una de las puertas principales del establecimiento y comenzamos a adentrarnos en una maraña de salones donde había gente tomando pasteles, café y otros refrigerios. Llegamos incluso a una zona acristalada desde donde se observaba el obrador y de donde, a las cuatro de la tarde, salían hornadas y hornadas de los afamados pasteis.

Tienda Pasteis de Belem
Nos dirigimos a la salida, zona de venta al detalle y nos ponemos a hacer una desordenada cola para intentar conseguir un cartucho con seis pasteis, seis. Tardamos casi un cuarto de hora en lograrlo, a pesar de la gran cantidad de personas despachando. Y eso que los pasteis se venden al “módico” precio de 80 céntimos la unidad, en paquetes de 4,80 euros. y no son demasiado grandes. El caso es que no son nada caros, porque comidos recién hechos son simplemente deliciosos. Eso sí, no dejen ninguno para el día siguiente, la cosa cambia mucho y no exactamente para mejor.

pisto

El Mercado de Tajrish

Puedes llevarme al Irán/ y presentarme al Imán/ pasearme por Teherán/ y mandarme al frente de Iraq
Ayatolah (Siniestro Total)

Entrada Mercado

Siempre he considerado que las catedrales y los mercados eran los dos lugares de visita obligatoria al conocer una ciudad por primera vez. En este caso la mezquita me pillaba un poco a desmano pero paseando por Tehrán – sin bailar el chachachá- me topé de bruces con este mercado. No creía mi suerte porque los había estado buscando infructuosamente.

La cosa no es sencilla porque aunque las populosas calles de Teherán están bien surtidas de fruterías, panaderías y carnicerías, es dificil discernir tras las multitudes cuando vas a encontrar un bazar, una mezquita o un café.

Por eso fué tan sorprendente que tras adentrarme en una frutería me encontré atrapado en un medio de un rio de gente que caminaba hacia lo que parecía un mercado escondido en medio de una galería comercial. De repente la marea se abrió para desembocar en una gran sala restallante de vivos colores con los mercaderes gritando para atraer a las gentes a sus puestos mostrando su impresionante género.

Mercado 3

Las verduras iranís me han dejado maravillado, por variedad y por calidad. Abruma solamente ver la gran cantidad de distintos tipo de las deliciosas uvas (angur) – de mesa claro- de las que existen hasta setenta variedades diferentes. Hay que tener en cuenta que el país es uno de los principales exportadores de pasas y una de sus principales ciudades se llama Shiraz , aunque a pesar de hermosas leyendas la uva de dicho nombre no sea originaria de esta zona. Además todos los puestos dejan una bandeja con su mejor género a la entrada para que la gente pruebe deliciosos dátiles o pequeños pepinos sin más aderezo que un poco de sal que se comen con su crujiente piel.

Las especias y plantas aromáticas, sobre todo el azafrán, inundan de aromas el mercado, pero sin saturarlo, no es como los mercados magrebies en los que los olores llegan a ser cargantes.

Casquería Las carnicerías muestran hermosos corderos y las casquerías harían las delicias de nuestro admirado Abraham García. Aquí los carniceros van formando brochetas de corazones, riñones, mollejas o hígados que asan al carbón en rústicos anafres para que la gente los coma mientras compra. Otros hierven cabezas enteras de cabrito para luego extraer los sesos ya cocidos que se llevan en cubos y casi por docenas los numerosos compradores que pueblan larguísimas colas a la puerta de estos puestos.Pescadería 2

Y aunque en menor cantidad también hay pescaderías con sorprendentes e irreconocibles pescados del Mar Caspio cuyos nombres se me escapan ya que de momento me encuentro incapaz de leer farsi.

Nopisto